Capítulo 094
A partir del volumen 05, capítulo 06 en adelante — Aviso Importante:
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Capítulo 94: ¿Control vergonzoso con los pies? ¿Control vergonzoso de la reina?
Justo cuando Leon estaba a punto de levantarse para irse, Roseweisse de pronto le tomó la muñeca.
—Si de verdad quieres… puedo estar encima, así no presionarías mis costillas.
—¿Tú encima…?
Leon lo pensó un momento.
—No, mejor esperemos a que te recuperes. No hay prisa para esto.
Click.
¿¡Y ahora te pones tímido justo cuando ya tomé la iniciativa!?
¿Dónde quedó esa energía de “el CEO dominante que arrincona a su delicada esposa”?
Tienes que endurecerte, Casmode…
Roseweisse sabía que no podía parecer demasiado ansiosa, o Leon notaría fácilmente que tenía otros motivos.
Leon se sentó al borde de la cama, y Roseweisse se incorporó lentamente, acercándose a él, apoyando suavemente su pecho contra su espalda y descansando el mentón sobre su hombro.
Sus dedos suaves recorrieron las líneas musculosas del brazo de Leon mientras hablaba con voz dulce.
—Está bien, no tienes que contenerte si lo deseas… No subestimes mi cuerpo. Después de todo, soy una dragona~.
Mientras hablaba, su mano se deslizó desde su brazo hasta su pecho, sintiendo con la palma tibia los latidos acelerados de su corazón.
Una risa melódica y plateada escapó de sus labios mientras susurraba, con su aliento haciendo cosquillas en su oído.
—Mira cómo late tu corazón… y aún así sigues conteniéndote. ¿Te alejaste de mí en estos seis meses separados?
Incapaz de resistir la seducción suave de la dragona, la lucha interna de Leon finalmente se desvaneció mientras levantaba lentamente su mano para colocarla sobre la de ella.
Roseweisse sonrió con complicidad y luego le dio un suave beso en el lóbulo de la oreja, susurrando:
—Vamos, como antes… tú y yo nos conocemos muy bien, ¿no?
Su vestido se deslizó, el cabello plateado cayó como una cascada, y el cuerpo perfecto de la reina quedó expuesto ante él.
Las marcas brillantes de dragón recorrían las curvas y líneas de su figura.
Él la sostuvo por la cintura, y la belleza se inclinó hacia él, su aliento rozando su rostro.
Sus labios rojos tocaron apenas la punta de su nariz, como si saboreara un manjar exquisito.
Roseweisse le dio un beso ligero en la frente, susurrando:
—Tienes razón, Leon… realmente está haciendo calor.
La pareja buscó entre sus cuerpos los recuerdos del pasado.
Cada centímetro de piel, cada gemido suave, cada latido—tan familiares.
Al ver la expresión cada vez más perdida de Leon, Roseweisse se alegró en su interior.
Hmm…
Aunque realmente quiero hacerlo contigo, mi cuerpo herido no puede soportarlo ahora mismo, así que…
—Leon… espera, espera un momento, aún me duele un poco…
Detenerse ahora era diferente a detenerse antes de comenzar.
Pausar en este momento era como frenar justo antes del golpe final.
Una chispa de vergüenza cruzó el rostro de Leon.
Las marcas de dragón ya brillaban, y la presa se había roto con la corriente del deseo—¿cómo podía detenerse ahora?
Pero Roseweisse estaba herida; no podía forzarla…
—Quizá… pueda ayudarte de otra manera —sugirió Roseweisse.
Leon alzó una ceja.
—¿Qué manera?
Roseweisse apoyó la cabeza en su pecho, y con su pie le dio un pequeño empujón en la pantorrilla.
—Con esto.
El corazón de Leon dio un vuelco.
En ese instante, lo entendió todo.
¡Así que era esto!
Desde que hablaban en el jardín, esta dragona ya había comenzado a preparar el terreno.
Todo para detenerse justo en el momento crucial, dejándolo frustrado, y luego sugerir “usar los pies”.
Y como realmente estaba herida, no podían hacerlo de la forma habitual.
Así que usó esa excusa para que Leon aceptara voluntariamente estar en desventaja.
Resistiendo el impulso provocado por las marcas de dragón, Leon apretó los dientes.
—Me volviste a engañar…
—Ah, lo descubriste~
Roseweisse apoyó la barbilla en su pecho, trazando círculos perezosos en su mejilla con la punta del dedo, mientras su pie seguía acariciando su pantorrilla.
—Entonces, ¿qué vas a hacer ahora? ¿Vas a resistirte? ¿O aceptarás mi propuesta?
—¡Tú…!
Leon apartó la mirada sin decir palabra.
Roseweisse supo que eso significaba que había cedido.
—Hmph, claramente quieres que te ayude pero te niegas a admitirlo.
Comenzó a disfrutar la alegría de revelar los pensamientos de Leon.
—Entonces déjame preguntarte: ¿te gustan mis pies?
—¡N-No!
—¿Hmm? ¿No te gustan?
Roseweisse soltó una risita suave.
—Entonces no te ayudaré. Arreglátelas tú solo.
Dicho eso, Roseweisse fingió bajarse de la cama.
—Espera—
Al oír su voz, Roseweisse miró hacia atrás, con una sonrisa triunfante.
—¿Cambiaste de opinión?
—… Está bien, me gustan, ¿contenta?
Pero no era suficiente. Roseweisse decidió seguir torturándolo.
—¿Qué te gusta?
El rostro de Leon ardía, su cuerpo al borde del colapso, y finalmente cedió a regañadientes.
—Tus pies…
—¿Los pies de quién?
—Tuyos… tus pies.
—¿Quién los quiere?
—Yo…
Roseweisse se inclinó, sus labios rozando su oído, susurrándole:
—Dilo todo, Leon.
—… Me… me gustan tus pies, Roseweisse.
—Jeje… por fin admites que eres un fetichista de pies, ¿eh? Perversioncito mío~
Leon la fulminó con la mirada. Esa sonrisa presumida en su rostro le daban ganas de contraatacar.
Apretó los labios, tomándola por la nuca, obligándola a mirarlo a los ojos.
—No lo soy.
Roseweisse le dio un beso en la punta de la nariz, perezosa y triunfante, como la conquistadora que era.
—Ya lo confesaste, y aún así lo niegas~ ¿Hmm? Travieso.
—De hecho, Melqueve, me gusta cada parte… de ti.
El corazón de Roseweisse dio un brinco.
Maldita sea.
Me dio la vuelta.
Roseweisse yacía sobre la cama, levantando una de sus largas piernas en el aire.
Rara vez se tomaba el tiempo de admirar alguna parte específica de su cuerpo.
A menos, claro, que se le hubieran añadido ciertos “condimentos”.
—Está pegajoso.
—Está resbaloso.
—Y un poco caliente.
Sus delicados dedos del pie se entrelazaban y frotaban entre sí, con pequeñas gotas brillando entre ellos y en la parte superior del pie.
Por la posición elevada de su pierna, las gotas iban resbalando lentamente, pasando por su tobillo, bajando por su pantorrilla, detrás de su rodilla, hasta asentarse cerca de la base de su muslo.
La sensación de ese líquido caliente y resbaloso era como un hilo fino que se enrollaba alrededor de su pierna, dejando un cosquilleo en su piel.
Sin embargo, no dejó que ninguna gota cayera sobre la cama.
De lo contrario, sería bastante molesto limpiar.
Leon cerró los ojos, incapaz de seguir viendo.
—Por favor, lávalo ya.
—¿Cuál es la prisa? Incluso yo, con mi obsesión por la limpieza, no tengo apuro. ¿Por qué tú sí?
Roseweisse habló con tono despreocupado.
—¿O es que ver mis pies y piernas sucios… te hace sentir especialmente avergonzado, Leon?
—
Notas de traducción:
?? (cùn zh?): Literalmente “detenerse a una pulgada”. Término del kung-fu para indicar autocontrol al frenar justo antes del impacto. Aquí, se usa metafóricamente para referirse a detenerse justo antes del clímax de una escena íntima.
?? (tào lù): Significa patrón o esquema. En jerga moderna se refiere a una estrategia para engañar o manipular, a menudo de forma juguetona.
? (zh?o): Interjección coloquial china equivalente a “¡maldita sea!” o “¡carajo!” en español.
?? (zú kòng): Persona con fetiche por los pies. “?” = pie, “?” = aficionado u obsesionado. En tono informal o burlón.
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