Capítulo 096
A partir del volumen 05, capítulo 06 en adelante — Aviso Importante:
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Capítulo 96: Lugar Seguro
La pareja salió del Santuario del Dragón Plateado y pasó un rato jugando con sus hijas en el patio trasero. Después, se dirigieron a la montaña trasera para dar un paseo.
En el camino, se encontraron con varios miembros del clan de los Dragones Plateados que habían sido convocados de vuelta.
Al ver a Leon, lo saludaban emocionados: “¡Su Alteza!” y lo recibían con entusiasmo, como fanáticos al encontrarse con una celebridad.
Después de llegar finalmente a un tranquilo bosque de cerezos, Leon dejó escapar un suspiro de alivio.
—Uf, no tenía idea de que mi reputación entre tu clan Dragón Plateado fuera tan alta. ¿Quién lo diría, si hace apenas unos años casi los aniquilo a todos?
—Por favor, no menciones cómo casi te apuñalan por la espalda en aquel entonces. Si acaso, tú fuiste el que casi desaparece —respondió Rossweisse con una sonrisa, y añadió—: Pero tu prestigio entre mi gente es innegable. Aunque los dragones parezcan admirar la violencia y la agresión, en el fondo, eso solo significa que respetan la fuerza.
Se paró junto a Leon, contemplando a lo lejos el Santuario del Dragón Plateado, y continuó:
—En el Clan Dragón, mientras seas capaz, todos te respetarán.
Leon asintió pensativo.
Al recordar, su reputación y posición en el Clan Dragón Plateado realmente comenzaron a consolidarse después de la batalla de Constantine.
Antes de eso, cuando los miembros del clan veían a Leon, sus reacciones eran siempre:
“Su Alteza, saludos. Su Alteza, gracias por su esfuerzo.” (Sin emoción)
Pero después de la batalla de Constantine, las reacciones se convirtieron en:
“¡Su Alteza, ¿me da un autógrafo?! ¡Mi hijo lo sigue desde que era pequeño!”
Vamos, señora, apenas llevo tres años casado con su Reina, ¿cómo su hijo me ha seguido desde niño?
Este cambio de actitud no se podía llamar falsedad.
El Clan Dragón Plateado siempre había mantenido un nivel básico de respeto y cortesía hacia Leon.
Pero tras la batalla con Constantine, su fuerza y carisma elevaron ese respeto a un nivel completamente nuevo.
—Por supuesto, esto también tiene mucho que ver contigo —dijo Rossweisse—. No por nada fuiste líder del Ejército Cazador de Dragones: tienes ese aire de líder.
El halago de su reina hizo que el B-King se sintiera muy orgulloso.
Leon se frotó la nariz, intentando disimular una sonrisa, y dijo:
—Entonces, ¿cuándo me vas a dejar sentarme en ese trono tuyo del Santuario del Dragón Plateado?
La Reina se sobresaltó y le dio un golpecito en el trasero con la cola:
—Sigue soñando. Te halago un poco y ya se te olvida hasta tu apellido.
Hizo una pausa, y luego añadió con un tono misterioso:
—Pero… sí recuerdo lo que hablamos la última vez sobre el trono. Planeo renovarlo durante la reconstrucción del santuario.
—¿La última vez? ¿Qué hablamos?
Rossweisse le lanzó una mirada:
—Si no lo recuerdas, entonces olvídalo. Lo sabrás cuando llegue el momento.
—Oh.
La pareja continuó su paseo por el bosque de cerezos en flor.
Leon había traído su cámara antes de salir, ya que era justo el momento de floración en abril y los cerezos estaban en su máximo esplendor.
Una mujer hermosa en un escenario impresionante—ni siquiera hacía falta ser fotógrafo profesional para obtener imágenes dignas de un álbum.
Especialmente cuando la mujer era tan deslumbrante que ni siquiera necesitaba posar; con solo estar allí, ya era una composición perfecta.
Así que esta historia nos enseña lo importante que es casarse con alguien como Rossweisse.
Al menos al viajar y tomar fotos, jamás se enojaría por tu torpeza con la cámara, ya que su belleza compensaba cualquier toma mediocre.
Después de tomar algunas fotos más, Rossweisse notó que Leon no revisaba la pantalla de la cámara, así que preguntó:
—¿No vas a ver cómo salieron?
Leon se encogió de hombros:
—Sería una pérdida de tiempo.
—¿Pérdida de tiempo?
—Sí. Siempre te ves bien, así que no necesito escoger cuál salió mejor.
Rossweisse soltó una risita, sin saber si la estaba adulando o si simplemente no tenía paciencia para revisar.
Pero no dijo mucho más; ambos siguieron su caminata, deteniéndose de vez en cuando para tomar más fotos.
Finalmente, descansaron junto a un pequeño río.
—¿Dijiste que en un futuro sin mí, terminaste en coma profundo por sobreuso de tu poder?
Después de que Leon le contara a Rossweisse sobre los seis meses sin ella, a la Reina le surgió una gran curiosidad sobre el futuro, y ocasionalmente le hacía preguntas al respecto.
Leon asintió:
—Sí.
—Entonces, durante esos seis meses, ¿no tuviste con quién discutir?
Rossweisse sonrió:
—Debiste haberte sentido bastante solo.
—Por supuesto. Soñaba todas las noches con pelear contigo.
—Ah, ya entiendo.
Leon parpadeó:
—¿Entiendes? ¿Qué entiendes?
—Estaba en tus sueños.
—Vaya, qué forma de halagarse tienen ustedes los dragones —bromeó Leon.
Pero al reflexionar sobre sus palabras, su sonrisa se desvaneció.
Sin Rossweisse, no era solo la falta de discusiones.
Recordaba cómo, en los últimos días antes de revertir la magia, se había sentido completamente perdido.
En esos momentos, pensó innumerables veces en cuánto mejor sería si Rossweisse estuviera ahí.
Porque ella siempre lo entendía, siempre sabía cómo consolarlo, siempre encontraba el nudo en su corazón y lo deshacía poco a poco.
A veces, no te das cuenta de lo importante que es alguien, o algo, hasta que lo pierdes o estás separado.
En esos seis meses, Leon aprendió muchas lecciones.
Y una, sin duda, fue atesorar a las personas que tienes frente a ti.
Miró de reojo a Rossweisse, que seguía mirando hacia adelante, sonriendo. Sus hoyuelos se veían juguetones y dulces, como si estuviera ideando una nueva forma de molestarlo.
Leon desvió la mirada y jugueteó con la cámara por un buen rato. De repente, como recordando algo, preguntó:
—Por cierto, en el futuro, Xiaoguang mencionó que tu clan dragón tiene una especie de salvaguarda llamada “Escama del Corazón Guardián”. ¿Es verdad?
Notas:
B-King (B?): Término coloquial en chino que se refiere a alguien que actúa de forma exagerada o presume demasiado. Proviene de “?B?”, que significa algo como “el Rey de los Farsantes” o “el más fanfarrón”.