Capítulo 11
A partir del volumen 05, capítulo 06 en adelante — Aviso Importante:
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Capítulo 11 — ¡Papá, estás tan embobado mirando a mamá!
A la mañana siguiente,Roshwitha, atendida por las doncellas, se puso el atuendo formal de los dragones que rara vez usaba.
Corona plateada, vestido largo, pendientes, collar, pulsera.
Incluso el maquillaje tomó dos horas en ser completado por las doncellas.
Entre los reyes dragón, los encuentros cara a cara siempre se consideran de gran importancia.
Por un lado, cada rey tiene un territorio propio que proteger, y si se mueven con libertad, la información podría filtrarse y otras razas aprovecharían para invadir.
Por otro lado, debido a la longevidad de los dragones, que viven miles de años, tienen incontables oportunidades de encontrarse, por lo que no necesitan «visitar parientes» tan seguido como los humanos.
Roshwithano había visto a su hermana Isha en mucho tiempo.
La última vez fue poco más de un año atrás, el día en que nació Moon.
La verdad, no quería que Isha conociera a Leon y a Moon.
Su hermana era muy astuta, y una mentira así no podía sostenerse para siempre.
Demasiado contacto acabaría revelando la verdad.
AunqueRoshwithae Isha, como reinas dragón de alto rango, no se veían frecuentemente…
Cuando llegaba el momento inevitable de reunirse, había que estar preparada.
Roshwithano quería que se supiera que se había emparejado con un humano y que incluso había tenido una hija con él.
Si esa noticia se difundía, sería explosiva y revolucionaria para toda la raza dragón.
En lo que respecta al chisme, los dragones no eran muy distintos de los humanos.
—Huu…
Roshwithacerró los ojos, intentando expulsar los pensamientos caóticos de su mente.
Se paró frente al espejo de cuerpo entero, observándose detenidamente.
Definitivamente se veía más imponente que de costumbre.
Roshwithano era muy sensible a la belleza, ni siquiera la suya propia.
Por eso raramente admitía que alguien era guapo.
Desde pequeña, probablemente solo había elogiado la belleza de su hermana Isha. En cuanto a otros… o mejor dicho, otros dragones machos…
Roshwithani siquiera los miraba.
Al pensar en eso, un recuerdo vino a su mente sin previo aviso.
«Un hombre fuerte y apuesto. La cicatriz en su rostro es el complemento perfecto.»
Eso fue lo primero que le dijo a Leon hace dos años, justo después de derrotarlo.
En ese momento, Leon estaba al borde de la muerte yRoshwithapensó que ya no representaba una amenaza.
Y aun así…
De repente, ¡pum! Apareció una hija.
Pensándolo bien, siendo alguien tan insensible a lo “guapo”, que ella elogiara la apariencia de un enemigo…
Ugh. Bastante ridículo.
—Hmph, fue solo una burla de la vencedora al derrotado —se dijo a sí misma.
—Todo está listo, su majestad. Puede dirigirse al santuario para esperar a la reina Isha —informó la doncella jefe, Anna.
—Mm. Pero primero iré a ver a Moon.
—Entendido, su majestad.
Roshwithacaminó con calma hacia la habitación de Leon y Moon.
Esta vez, llamó a la puerta.
Pronto se escucharon unos pequeños pasos apresurados desde dentro.
Sin duda era Moon.
Moon se puso de puntillas, alcanzó el picaporte y lo giró con cuidado.
—¡Buenos días, madre querida~!
—Buenos días, Moon.
—¡Mamá, estás hermosa hoy~! ¡Papá, ven a ver! ¡Mamá está súper hermosa!
Leon estaba tumbado en la cama en forma de estrella. Al oír a Moon llamarlo para ver a su hermosa madre, no se movió.
Por favor…
¿Quién era él y quién eraRoshwitha?
No importaba cuán hermosa se vistiera una dragona. Eso no era real.
¡Lo único real era la causa de los cazadores de dragones!
El familiar sonido de tacones resonó.Roshwitha, de la mano de Moon, entró en la habitación.
—Hoy me arreglé especialmente. ¿De verdad no vas a mirarme, Leon?
Mujer dragón, cuida tu tono y actitud.
Cuando Moon no está, no pierdes oportunidad para tratarme con desprecio.
¿Ahora haces esa cara lastimera para engañarme?
¡Infantil!
Pese a todo, Leon se sentó de mala gana.
Después de todo, Moon estaba ahí. La niña era inocente, y debía cooperar para mantener la fachada de esta «familia».
Se sentó y alzó la vista hacia la belleza de cabellos plateados frente a él.
Los ojos de Leon, normalmente sin brillo, destellaron por un instante.
Roshwithaya no vestía su ropa cómoda de casa, sino un vestido formal.
El dobladillo del vestido caía en capas; los accesorios eran variados pero no recargados.
El cabello plateado recogido en un moño dejaba al descubierto su cuello de cisne y su clavícula.
El vestido acentuaba su figura y claramente había sido hecho a medida.
La parte del pecho era suave y de tamaño perfecto, ajustada por una tela ceñida.
Sin exageración vulgar, pero tampoco austera.
—Papá.
—¿Papá?
—¡Papá, estás tan embobado mirando a mamá!
El grito de Moon lo hizo volver en sí.
Sacudió la cabeza. Estuvo tentado de decir con frialdad: “No es para tanto”.
Pero siendo sincero,Roshwithaen ese momento era una belleza de primer nivel.
—Mmm… Te ves bien —acabó admitiendo Leon.
Una frase corta, como todas las veces que alguien había halagado aRoshwitha.
‘Guapa’, ‘hermosa’, ‘rostro celestial’…
Siempre lo mismo.
Roshwithasonrió con frialdad y, sin pensarlo, agrupó a Leon con todos aquellos aduladores del pasado.
—Ajá —respondió, y se dio vuelta para irse.
—¡Oye, espera! —Leon la llamó de repente.
Roshwithagiró un poco la cabeza—. ¿Qué pasa?
Leon saltó de la cama, la tomó del brazo y la llevó frente al espejo.
Con una mirada algo sorprendida deRoshwitha, Leon levantó la mano y le colocó con suavidad un mechón de pelo detrás de la oreja.
Luego ajustó ligeramente el ángulo de su corona plateada.
—Cuando camines, no gires demasiado la cabeza. Intenta girar más desde la cintura. Si no, la corona puede moverse —le advirtió Leon.
Las pupilas deRoshwithase estremecieron ligeramente. En su corazón nació una sensación compleja.
Ninguno de los que la habían halagado antes lo hizo con la atención al detalle de Leon.
Y ella acababa de compararlo con esos tipos…
—El escote del vestido está algo bajo. ¿Podrías… eh…?
Leon hizo un gesto torpe cerca de su pecho, sin atreverse a tocarla.
—Entiendo —Roshwithase ajustó el vestido por sí misma—. ¿Así está bien?
Leon asintió—. Perfecto.
Roshwithasoltó una risita y bromeó—. Vaya, qué detallista. ¿Cuántas veces le has arreglado la ropa a otras mujeres?
—De pequeño, en la granja de mi maestro, le ponía herraduras a sus burros. Me acostumbré.
—……
—Papá, ¿qué es un burro? —preguntó Moon, tirando de la ropa de Leon con ojos grandes y curiosos.
Leon bajó la mirada hacia la pequeña dragona—. Un burro es como un dragón, con dos orejas y una cola. Y cuando se enfada, rebuzna.
—¿De verdad~?
—¡Claro que sí!
—Basta, Leon. Juega bien con Moon, y no olvides lo que te dije ayer.
Roshwitha, cansada de sus tonterías, se dirigió a la puerta.
—¡Adiós, madre querida~! ¡Seré buena y escucharé a papá~!
—Ajá.
Roshwithasalió de la habitación.
Moon no tardó en tirar de Leon para que volvieran a la cama. Se subió sobre sus piernas.
Leon quiso abrazarla, pero sostener a una niña con cola resultaba complicado.
Así que terminó sujetándola suavemente por la espalda.
—Papá, papá. ¿Qué es realmente un burro?
—Mmmm… es una criatura muy terca.
—¿Terca… qué significa?
—Como tu mamá.
—¡Ooohhh! Mamá es un burro terco~
La pequeña dragona captó la indirecta. Leon se alegró—. ¡Eso es, mamá es un burro terco! Dilo otra vez, Moon.
—¡Mamá es un burro terco!
—¡Sí, sí, muy bien!
—¡Papá también es un burro terco! ¡Y Moon es una burrita terca!
—… Hijita mía, sí que sabes razonar por analogía.