Capítulo 125
A partir del volumen 05, capítulo 06 en adelante — Aviso Importante:
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Capítulo 125: ¿Entiendes el significado de ser un híbrido entre humano y dragón?
Pronto llegó el día en que Muen despertaría sus poderes elementales innatos.
La pareja había estado esperando ansiosamente este día durante mucho tiempo.
Alta inteligencia emocional: Este día determinaría la trayectoria futura del crecimiento de Muen.
Baja inteligencia emocional: ¿Seguirá a papá o a mamá? ¡Todo depende de hoy!
Sabiendo que hoy era el día del despertar, la pareja comenzó a competir apenas se encontraron por la mañana.
—Buenos días, hace un clima estupendo —saludó Leon con entusiasmo.
Rosvitha lo miró con una sonrisa burlona.
—Vaya, ¿me estás saludando tú primero? Parece que estás de muy buen humor.
—Por supuesto. Porque Muen está a punto de despertar el mismo elemento mágico que su viejo —respondió Leon, claramente satisfecho.
Rosvitha cruzó los brazos y resopló.
—Muen definitivamente despertará el elemento fuego. Los genes de la raza dragón son mucho más fuertes de lo que crees.
Leon se encogió de hombros, despreocupado.
—Entonces, si tus genes de dragón son tan poderosos, ¿por qué Noia sigue siendo de elemento rayo?
—Es cuestión de probabilidades.
—Ajá. Cuando veas que el símbolo del rayo se ilumina en el círculo de despertar de Muen, vamos a ver si sigues hablando con tanta seguridad.
—Ya lo veremos.
La pareja caminaba por el pasillo uno al lado del otro, uno con las manos en los bolsillos y la otra con los brazos cruzados. Parecían muy unidos, pero en realidad solo estaban discutiendo en voz baja para que los demás no los escucharan.
Leon seguía convencido de que Muen despertaría el elemento rayo, igual que Noia.
Si así era, entonces ambas hijas se parecerían mucho a su viejo, lo cual sin duda sería un duro golpe al corazón de la madre dragona.
«Mira, tus poderosos genes de dragón no valen nada frente a mi máximo cazador de dragones. ¿Cómo podrían los simples humanos superar la sangre de los dragones?»
Rosvitha, por su parte, estaba segura de que sus poderosos genes dracónicos harían que su hija menor despertara el más clásico de los elementos: el fuego.
—Simple suerte, Leon Casmode. No vas a tener suerte siempre.
Mientras discutían, llegaron al campo de prácticas en el patio trasero, donde Anna y los demás preparaban el círculo de despertar que usarían más tarde.
El círculo de despertar servía para detectar el elemento innato de Muen. Estaba imbuido con todas las energías elementales del continente mágico. Una vez que Muen despertara su magia, el símbolo correspondiente aparecería sobre el círculo.
Y la pequeña protagonista del día estaba esperando nerviosa pero emocionada.
—¡Muen, por aquí! —Leon le hizo señas a su hija con la mano.
Al escuchar la voz de su padre, la pequeña dragona los miró y de inmediato saltó del banco y corrió hacia ellos.
—¡Mamá, papá~! —se plantó frente a la pareja con una gran sonrisa—. Muen va a despertar su elemento innato~.
Leon se agachó, la animó con una sonrisa y le acarició con cariño la cabeza.
—No te pongas nerviosa, solo relájate y haz como papá te enseñó.
—Sí, lo sé, papi.
Luego Muen levantó la vista hacia Rosvitha.
—Mami, ¿ustedes van a estar mirando todo el tiempo, verdad?
Rosvitha también se agachó y le sostuvo la pequeña mano.
—Claro que sí. Mamá y papá estarán contigo todo el tiempo.
Aunque ambos deseaban que su hija despertara el mismo elemento que ellos, seguían discutiendo con fervor al respecto.
Pero más allá de todo, lo que sentían era preocupación y amor genuino como padres. Y ambos estaban felices de que Muen fuera a despertar su elemento innato con poco más de un año de edad.
Normalmente, los jóvenes dragones no lograban eso hasta los dos o tres años. No cabía duda de que Muen era digna hermanita del Rey del Pergamino.
Cuando toca ser adorable, lo es. Pero cuando toca brillar, su talento es natural. ¡Cada miembro de nuestra familia Melkvi es una joya!
Tras charlar un poco, Anna se acercó.
—Su Majestad, Su Alteza, el círculo de despertar de la princesa Muen está listo. Podemos comenzar cuando quieran.
Rosvitha asintió y miró a Muen.
—Adelante, Muen. Mamá y papá estarán contigo todo el tiempo.
—¡Sí! —Muen asintió con entusiasmo.
—Buena suerte —Leon le acarició con ternura la mejilla.
Muen asintió otra vez, y de la mano de Anna, entró al círculo de despertar.
Leon y Rosvitha también se incorporaron. La pareja se miró y luego soltaron una risita al unísono, perfectamente coordinados.
Leon: —El despertar de Muen—
Rosvitha: —Será sin duda—
—¡De rayo/fuego!
Este duelo familiar tan intenso, que había durado medio mes, finalmente estaba a punto de llegar a su clímax.
Leon y Rosvitha giraron la vista hacia el círculo de despertar, enfocando toda su atención en Muen. Las doncellas formaron un semicírculo alrededor, listas para intervenir en cualquier momento.
Aunque el proceso de despertar no era muy peligroso, era la primera vez que la princesa Muen usaría magia, así que no estaba de más estar atentos.
—Su Alteza, puede comenzar cuando esté lista —anunció Anna desde fuera del círculo.
—Está bien.
Muen respiró hondo dos veces para relajarse. Luego cerró los ojos y, tal como le había enseñado su padre, comenzó a fusionar su fuerza física y mental para generar magia.
Una oleada invisible de energía emanó de su cuerpo, haciendo ondear levemente su ropa y su cabello. El círculo de despertar bajo sus pies comenzó a resonar, sus patrones complejos brillaban con luz dorada.
—El proceso de condensación mágica va sin problemas —comentó Leon al ver cómo Muen era envuelta poco a poco por la luz del círculo.
—Normalmente se necesitan varios intentos para condensar magia por primera vez, pero Muen lo logró a la primera —murmuró Rosvitha, coincidiendo con su evaluación.
El segundo paso consistía en liberar la magia condensada a través de los circuitos mágicos del cuerpo.
Muen sintió cómo la magia fluía en su interior como un torrente de agua, constante e imparable. Tenía que guiarla a través de sus circuitos para liberarla.
Gracias a las enseñanzas detalladas y precisas de su padre, Muen logró hacerlo sin complicaciones.
Entonces, una vez que el círculo de despertar aceptara la magia de Muen, revelaría de inmediato el símbolo del elemento correspondiente.
Todos, incluidos Leon, Rosvitha y Anna, contuvieron el aliento con expectación, deseando ver qué elemento despertaría la princesa.
A medida que la magia de Muen aumentaba, pequeños destellos rojos recorrieron sus brazos, y llamas comenzaron a chispear a su alrededor.
Los ojos de Rosvitha brillaron: ¡era el signo del elemento fuego!
Y en efecto, al momento siguiente, el símbolo del fuego apareció sobre el círculo.
Anna aplaudió, y las doncellas ofrecieron sus felicitaciones una tras otra. Si no fuera por mantener su imagen como reina, Rosvitha sin duda habría corrido a abrazar y llenar de besos a su adorada hija.
Normalmente, el despertar del elemento fuego entre los dragones era común, pero el de Muen tenía un significado especial.
La Reina Dragona de Plata giró lentamente para mirar a Leon.
—¿Por qué no sonríes, Leon? Vamos, sonríe.
¡Nuestra hija ha despertado exitosamente! ¿No estás feliz?
Leon guardó silencio. Un silencio tan pesado como el plomo.
Aunque se alegraba por su hija, debía soportar primero la «felicidad» de Rosvitha.
La felicidad en este mundo siempre viene equilibrada: si uno ríe, otro llora. ¿No es así, Cazador de Dragones?
Rosvitha, sin perder la oportunidad, apoyó el brazo sobre el hombro de Leon con una sonrisa satisfecha.
—Te entiendo. Después de todo, has ganado muchas veces, incluso con nuestra hija mayor. Pero esta vez, no hay nada que hacer. Esta victoria es mía.
Retiró el brazo y le dio una palmadita en la mejilla.
—Vamos, anímate. No hay nada que no podamos superar. Ven conmigo a felicitar a nuestra hija.
—…Espera un momento.
—¿Qué pasa? ¿Acaso no reconoces ese enorme símbolo del fuego?
Leon alzó lentamente la mano, señalando con el dedo índice hacia Muen, que seguía en el centro del círculo. Una sonrisa de sorpresa y alegría apareció en su rostro.
—El despertar… aún no ha terminado.
Al oír eso, Rosvitha miró de inmediato hacia el círculo. Y, en efecto, como había dicho Leon, el despertar de Muen… aún continuaba.
Vieron cómo las llamas a su alrededor se desvanecían poco a poco, reemplazadas por… ¡relámpagos azulados chispeantes y caprichosos!
Las pupilas de Rosvitha se dilataron ligeramente, y el brillo en sus ojos se intensificó.
Para sorpresa de todos, el símbolo del fuego que flotaba sobre el círculo comenzó a fusionarse lentamente… ¡con el del rayo!
Fuese humano o dragón, esto era algo que solo se leía en libros o se encontraba en antiguos textos…
—Despertar dual…
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