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A partir del volumen 05, capítulo 06 en adelante — Aviso Importante:
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18. ¡Super A-Kuang!
Todos estuvieron de acuerdo con la propuesta de Roswitha.
Una vez terminada la reunión de emergencia, se dirigieron al vestíbulo del primer piso, donde Roswitha usó la carta de objeto ?Gran Detective? sobre León.
Poco después, en su piedra de grabación apareció una línea de texto:
“?Viejo amigo del rey? no ha asesinado a ningún jugador en las últimas seis horas.”
Aunque él ya sabía que era inocente, León no pudo evitar soltar un suspiro de alivio al confirmarlo oficialmente.
Acto seguido, se giró hacia los demás y se encogió de hombros:
—¿Ven? Yo no fui quien mató a Lucecita.
—Si no fuiste tú… —Claudia frunció el ceño— entonces el problema es aún más grave.
—Justo como dijiste antes en la reunión —intervino Isa, brazos cruzados, con sus pupilas rojas y frías escaneando lentamente a todos—. Si no fuiste tú quien la mató, entonces alguien más sí lo hizo, y esa persona… tiene la habilidad de matar a distancia. Es alguien imposible de prevenir.
Luego miró a León directamente.
—Entonces, ¿cómo vamos a encontrar a ese lobo?
León se quedó un momento en silencio antes de responder:
—Sigamos haciendo misiones. Creo que ya todos lo notaron: a medida que avanzamos, van saliendo más pistas útiles. Si reunimos todas las que identifiquen a los lobos, podremos ayudar a la princesa a recuperar la Piedra Negra.
—¿Qué tal si vamos en dúos? —sugirió Helena—. Así, el lobo no se atrevería a atacar tan fácilmente.
Porque si alguien mata mientras está emparejado con otro, automáticamente se convierte en el mayor sospechoso.
—Pero si ese lobo realmente puede atacar desde lejos, entonces ir de a dos no servirá de nada —objetó Noa—. Al contrario, sería perfecto para que el lobo se esconda entre nosotros e ir eliminando uno por uno.
—Oh… ya veo… —asintió Helena.
—Mejor sigamos como estamos —propuso León—. Al fin y al cabo, si de verdad puede matar desde lejos, no podremos evitarlo con formaciones. Además, por equilibrio del juego, una habilidad tan fuerte seguro tiene limitaciones, como un tiempo de reutilización. Así que tampoco hay que entrar en pánico. Con calma, hacemos misiones, reunimos pistas… y lo vamos a descubrir.
El discurso del general León sonaba menos a ?Viejo amigo del rey? y más a un auténtico ?Perro fiel de la princesa?.
¿Qué podía hacer? Si el otro lobo tenía la ventaja de matar a distancia, él al menos necesitaba fortalecer alianzas con los buenos… para que lo respaldaran cuando llegara el momento.
—Bien, por ahora seguimos así —dijo Isa—. Eso sí, estén atentos al hacer misiones, aunque vayan en grupo.
—Si no ocurre otra reunión de emergencia, la próxima será a las 8 de la noche.
—Sí. Todos, tengan cuidado.
Después de ese breve acuerdo, se dispersaron.
León regresó a su piso. Isa iba delante de él.
Ambos abrieron la puerta de sus habitaciones casi al mismo tiempo… pero ninguno entró de inmediato.
Pasaron unos segundos de tensión. Entonces Isa giró la cabeza lentamente y lo miró por encima del hombro.
—¿Tienes alguna pista sobre los lobos, cuñado?
León se encogió de hombros.
—No. ¿Y tú?
—Tampoco.
—Oh… Entonces esta noche será agitada. Llevamos medio juego y no descubrimos ni un solo lobo, ni hemos recuperado la Piedra Negra…
Isa asintió.
—Así es. Manos a la obra.
Y justo cuando ella puso un pie dentro de la habitación, León lanzó un comentario sin previo aviso:
—Hermana… te sabes bien los horarios de las reuniones, ¿no?
Isa se detuvo.
—¿Y eso qué tiene de raro?
—Nada —respondió León con tono sincero—. Solo que en un día con tantas reuniones, es admirable que recuerdes tan bien la próxima.
Isa sonrió con humildad.
—No es para tanto. Leí las reglas dos veces y ya.
—Ya veo.
Ambos se despidieron con una leve inclinación de cabeza y entraron a sus habitaciones.
—
Tras ser eliminada, Lucecita dejó sin compañera a Moon, quien no tuvo más remedio que ir a buscar ayuda con su hermana mayor.
En realidad, Moon quería ir con papá y mamá…
Pero sentía que podía estar interrumpiendo su «momento en pareja».
Eso se lo había dicho Lucecita antes: “Aunque se la pasan peleando, en cuanto pueden, tus papás se acurrucan como dos pegatinas de caramelo”.
Así que Moon optó por ir con su hermana mayor.
Y claro, Noa la recibió felizmente. Siempre que su hermanita la buscaba, le abría los brazos.
Moon agitó la cola de emoción y su mechón de pelo vibró como una antenita.
Cuando Lucecita estaba, Moon no tenía motivos para ir con Noa, por eso necesitaban una ?Candado de 7 días? para vincularse.
¡Pero ahora ya no está Lucecita!
¡Eso significa que tiene un motivo muy válido para ir con su hermana!
Una Aurora eliminada = diez candados de 7 días.
—¡Lucecita! ¡Tu sacrificio fue por el bien del equipo!
Moon estaba tan feliz de poder estar al lado de Noa, que sentía que el viaje en el castillo ya estaba completo.
Con ella en el grupo, las tres dragoncitas avanzaron mucho más rápido con las misiones.
Tras varios intentos, llegaron a una sala.
En el centro había una mesa con vasos vacíos y un balde de agua.
Se acercaron, y Noa tomó la tarjeta sobre la mesa:
> Usa la boca para tomar un vaso, pasa el agua a la siguiente persona. Cooperación entre tres personas. Llena el vaso vacío del extremo izquierdo para completar la misión.
—Uy, suena fácil. Vamos a hacerlo.
—¡Sí, hermana! —asintió Moon.
Se alinearon en fila.
Y Moon se metió de inmediato al puesto del medio.
Así se aseguraba de interponerse entre su hermana y Helena… ¡para que no se rozaran accidentalmente al pasarse el vaso!
¿Creías que Moon solo se unió al grupo para estar con su hermana?
¡Error!
¡También vino a vigilar!
¡No dejaría que esa sirenita ladrona le robara a su hermana mayor!
Listas en posición, empezó el juego.
Noa, a la derecha, llenó el vaso, lo sujetó con la boca, giró lentamente hacia Moon y se inclinó para verterle el agua.
Moon, como excusa para evitar derrames, le pegó toda la cara a su hermana.
—Moon, no hace falta que te pegues tanto… —dijo Noa con voz pastosa.
—No no no, ¡hermana! Para no derramar hay que pegarse, ¡es clave! —contestó Moon muy seria.
—Tiene sentido.
Aunque se entendían bien, el primer pase de agua fue lento y terminó con medio vaso derramado.
Luego, Moon fue con Helena.
Por diferencia de estatura, Helena tuvo que agacharse para que Moon pudiera alcanzarla, incluso de puntitas.
Noa observaba todo con nervios, temiendo otra pérdida de agua.
Pero para su sorpresa…
¡Moon y Helena hicieron el pase en tiempo récord!
—¡Moon, eso fue actuación! —pensó Noa, resignada.
Claro que lo notó. Esa lentitud antes fue puro teatro para pegarle la cara a ella.
Poco a poco, siguieron llenando el vaso.
—¡Vamos otra vez! —dijo Moon con emoción.
—Un momento —intervino Helena—. Creo que deberíamos cambiar posiciones.
Moon frunció el ceño, pensando que la iban a sacar del medio.
Pero Helena aclaró:
—Si yo estoy al final, perderemos mucha agua por la diferencia de altura. Mejor empiezo yo, Moon en el medio y Noa al final, ¿les parece?
Noa asintió.
—Me parece bien.
Siempre que Moon pudiera seguir pegándose a ella, todo estaba bien.
Tras el cambio, empezó la segunda ronda.
Tal como dijo Helena, esa rotación optimizó el flujo de agua.
Entre ella y Moon casi no se perdió líquido.
Y entre Moon y Noa… sí, aún se pegaban mucho, pero el agua llegó bien.
Tras unas rondas más, lograron llenar el vaso.
—¡Yuju~! ¡Hermana eres la mejor! —aplaudió Moon.
Luego se giró hacia Helena y dijo educadamente:
—Helena-nee también es muy buena.
Una cosa es ser obsesiva con su hermana, otra es no tener modales.
Helena sonrió y respondió:
—Gracias, Moon-chan~.
Misión superada. El compartimento secreto de la mesa se abrió y reveló una carta.
Noa la tomó:
> ?Rincón de la desesperación?
Efecto: Si solo quedan dos jugadores en el campo, esta carta fuerza un duelo 1V1.
El ganador del duelo será el ganador total del juego.
Nota: Ya no hay marcha atrás… lucha con todo.