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A partir del volumen 05, capítulo 06 en adelante — Aviso Importante:
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88 Subespecie
—¡Ya tomé el control de la guardia personal de Xue Li! ¡Están por llegar!
Un jardinero del invernadero se secó el sudor de la frente y dijo con prisa:
—Mi señor príncipe, cultivar fruta dragón de rocío de jade es muy difícil. En todo el huerto, solo ese árbol del que se la llevaron tenía dos frutas…
León observó con atención la silueta de la águila dragón de seis alas alejándose por el cielo y entrecerró los ojos.
—Cuando Xue Li y los demás lleguen… esa cosa ya estará volando quién sabe dónde.
Mientras hablaba, se quitó la mochila del hombro y la dejó a sus pies. Luego le dijo a su hija:
—Noa, quédate aquí. Papá irá y volverá en—
No terminó de hablar cuando la Reina de la Iniciativa ya había salido disparada en la dirección en la que volaba la criatura.
León se quedó un segundo en blanco, luego se rió y negó con la cabeza.
—Qué chica tan decidida.
Y acto seguido, él también se lanzó en persecución.
Aunque su primera intención había sido pedirle a Noa que se quedara quieta mientras él resolvía el asunto, en realidad… no le molestaba que su hija participara.
De hecho, era una buena oportunidad para que se entrenara.
No todos los días aparece una criatura peligrosa que se atreve a invadir el territorio de los dragones… y que encima consigue robarles algo.
A falta de la llegada de los guardias, padre e hija podían hacer tiempo. Aunque no lograran detener a la criatura, al menos podrían retrasarla un poco.
Porque si esperaban a Xue Li… como dijo León, “ya estará más fría que flor marchita”.
—Ya los de nivel S son rarísimos… y un peligroso de nivel Super-S, solo lo he visto en los libros —dijo Noa mientras corrían.
La chica alzaba la vista hacia el cielo, siguiendo con la mirada a la criatura.
—¿Papá? ¿Tú te has enfrentado antes a un águila dragón como esa?
León negó con la cabeza.
—Cuando una criatura peligrosa alcanza ese grado de evolución, normalmente es porque ha sido influenciada por el poder de los dragones.
—¿Influencia del poder de los dragones?
—Sí.
León recordó sus lecciones de la Academia Cazadragones y se las explicó con paciencia a su hija:
—En el continente Samayel hay una gran variedad de especies. Muchas son inteligentes, usan magia y herramientas, incluso tienen sus propias culturas.
—Nosotros llamamos “criaturas peligrosas” a aquellas especies que son agresivas o imposibles de razonar. Pero en realidad, muchas son razas independientes con cierto grado de sabiduría.
—Y por lo tanto, pueden practicar la magia.
—El águila dragón de seis alas es uno de esos casos.
—Hace cientos de años, una criatura de nivel A llamada “águila gris de alas de hierro” fue cazada en masa por las diferentes razas, debido al alto valor de sus plumas y su pico.
—Eso casi las lleva a la extinción. Las pocas sobrevivientes se dispersaron por todo el continente.
—Con el tiempo, esas águilas grises se adaptaron a los distintos entornos y a la influencia de otras razas.
—La que estamos viendo ahora… es una que fue influenciada por el poder de los dragones. Por eso evolucionó de un simple nivel A a este tipo Super-S.
Noa escuchaba con atención. Después de pensarlo un rato, preguntó:
—Entonces, ¿los dragones mensajeros que usamos para enviar cartas también son una raza distinta que fue modificada por la influencia del poder dragón?
—Podría decirse que sí. Pero los dragones mensajeros no solo cambiaron por esa influencia. También fueron entrenados durante generaciones por nuestra raza. Así que son muy distintos a esta criatura.
—Entiendo.
Noa volvió a mirar al cielo, con una expresión fría y una sonrisa sarcástica:
—Igual nadie usaría a esa cosa enorme para mandar una carta, ¿no?
Un chiste seco.
Pero viniendo de su hija mayor, León lo encontró muy simpático.
Se limitó a sonreír y no respondió nada.
—Aunque sea una criatura peligrosa, jamás ninguna se había atrevido a entrar a nuestro territorio. ¿Por qué lo hizo esta? ¿Y por qué se robó justo la fruta dragón? —preguntó Noa.
León también lo había pensado.
Incluso si una criatura de nivel A evoluciona a Super-S, eso no la convierte en invencible.
Porque no importa cuán fuerte sea un “peligroso”, sigue siendo un peligroso.
Y un dragón, aunque sea débil, sigue siendo un dragón.
No es algo que puedas igualar solo porque te cayó “un poquito de bendición sagrada” encima.
Aunque los dragones agricultores no puedan derrotarla, la guardia puede freírla y servirla con salsa. «Águila al ajillo edición pro max».
Entonces, ¿qué rayos le pasaba a esta criatura para venir a robar a los dragones plateados?
—Sea como sea, primero recuperemos la fruta. El tío de antes dijo que solo ese árbol había producido dos, no podemos dejar que se la lleve —dijo León.
—¡Sí, papá!
Padre e hija aceleraron el paso.
Pero por tierra jamás podrían alcanzar a una criatura voladora.
En apenas unos minutos, el águila dragón ya los había dejado atrás.
Noa lo notó y preguntó:
—Papá, ¿aún no se curan tus alas?
León tropezó un segundo, pero recuperó el paso enseguida sin mostrar demasiada torpeza.
—Ah… las heridas de papá… lo más rápido serían diez años, y lo más probable es que sea para siempre. No se curan fácil.
Como príncipe de los dragones plateados, León no podía volar.
Roswitha ya lo había cubierto con excusas desde hacía tiempo: siempre decía que era por una antigua lesión.
Incluso sus hijas crecieron creyendo eso.
Noa le echó un vistazo a su papá.
Aunque el tonto de su padre intentaba disimular, ella vio la vergüenza en su cara.
Y por primera vez entendió lo que se sentía “hacerse la tonta sabiendo toda la verdad.”
“Mamá lo ha disfrutado por años… ya me toca a mí”, pensó con malicia la pequeña leona.
—Qué lástima, papá. Yo quería que me llevaras a volar cuando te curaras…
Un padre que no puede cumplir un deseo de su hija sufre una desesperación amplificada al máximo.
León estaba al borde del llanto.
“Hijita… no es que no quiera… ¡es que literalmente no puedo!”
Se mordió el labio y, tras pensar un poco, dijo:
—Bueno… cuando seas grande, puedes llevarme tú a mí. ¡Eso también sirve~!
En el rostro frío de Noa apareció una leve sonrisa.
—Hecho. Entonces espérame a que crezca, papá. Yo te llevaré.
Bromeando así, la criatura los dejó aún más atrás.
—Si esa cosa se escapa, yo sí que voy a morir muy feo —murmuró León por lo bajo.
—¿Por qué dices eso, papá? Si la fruta se pierde, podemos plantar otra. Ya conseguimos todo lo necesario para la sopa.
—No no no, la sopa nutritiva es para que tu mamá descanse mejor, pero la fruta tiene una función especial: estabiliza el estado de ánimo.
—¿Estado emocional…? ¿Mamá se vuelve muy… violenta cuando está embarazada?
León pensó en las escenas de Roswitha embarazada… y solo con recordarlas, se le heló el alma.
Tembló un poco y negó con la cabeza.
—Preferiría que se pusiera violenta. La violencia, al menos, se puede manejar…
León recordó un chiste:
> “¿Qué da más miedo: un terrorista… o una novia caprichosa?”
> Respuesta: la novia.
> Porque con un terrorista al menos puedes negociar… pero con una mujer embarazada haciendo berrinche, no hay diálogo posible.
Así que…
Por la paz de los próximos meses… ¡esa fruta tenía que volver a casa sí o sí!