Capítulo 34
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A partir del volumen 05, capítulo 06 en adelante — Aviso Importante:
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Capítulo 34: “Cría en cautiverio” (圈养)
En el territorio occidental de Atlántida, dentro de los dominios del Clan del Dragón Marino, en una isla solitaria, Poseidón y Charlotte lideraban a un grupo para investigar la causa de una extraña alteración ambiental.
El Rey Dragón Marino, Poseidón, entrecerró los ojos mientras observaba aquella vasta isla. Aparte de la playa, algunas palmeras y una densa vegetación, no había absolutamente nada más.
—Xia, ven a ver esto. Aquí no hay señales de que haya vivido criatura alguna. Todo parece completamente intacto, como en estado natural.
Llamó a su hija Charlotte y preguntó:
—¿De verdad el origen de la alteración en las aguas cercanas podría estar en una isla como esta?
Charlotte se acercó, examinó el entorno con atención y confirmó lo que su padre había dicho: la isla era primitiva, sin rastros de vida animal ni de ninguna raza.
Sin embargo, basándose en sus años de investigación sobre el ecosistema marino y las criaturas oceánicas, todas las anomalías apuntaban hacia ese lugar. Estaba convencida de que algo en esa isla era el responsable.
—Podría tratarse de una especie foránea que llegó hace poco —insistió—. Padre, dividamos al grupo para investigar. Nos reuniremos dentro de unas horas y compartiremos la información.
Poseidón confiaba plenamente en el juicio de su segunda hija, así que asintió sin dudar y dio la orden de dispersarse para explorar.
Él mismo se separó de Charlotte y se dirigió hacia otra zona.
Charlotte se internó en unos matorrales. Tras caminar un rato sin encontrar nada extraño, llegó hasta un árbol gigantesco que se alzaba hacia el cielo. Fue entonces cuando notó algo inusual: en el tronco había una marca claramente artificial.
Se acercó para examinarla y frunció ligeramente el ceño.
—No parece una garra… más bien… como si hubiera sido corroído…
Pero enseguida encontró algo que no encajaba.
—No… si fuera corrosión, los bordes no serían tan lisos.
Levantó la mano y, con la yema de sus delicados dedos, tocó la superficie del tronco mientras murmuraba:
—Esto es más bien… como si un objeto esférico con gran capacidad de penetración lo hubiera atravesado…
Antes de terminar la frase, el árbol emitió un crujido seco.
Charlotte retrocedió de inmediato.
Al instante siguiente, el enorme árbol se partió por la mitad sin previo aviso.
La grieta se expandió acompañada de un siniestro chirrido hasta alcanzar las raíces. Incapaces de sostener su peso, aquellas raíces quebradas cedieron, y el árbol —que debía de tener más de cien años— se desplomó con estrépito.
Por fortuna, Charlotte ya se había apartado, evitando cualquier herida.
Una vez el árbol cayó por completo, se acercó rápidamente a examinar la base rota… y sus ojos se abrieron de par en par.
—E-esto… ¿cómo es posible…?
Desde la sección expuesta podía verse que tanto las raíces como el interior del tronco estaban completamente vacíos, devorados desde dentro. Solo quedaban algunos gusanos retorciéndose en su interior.
En otras palabras, aquel colosal árbol —que requeriría al menos tres o cuatro adultos para rodearlo— había sido completamente vaciado por algo.
—Ni siquiera las especies peligrosas con habilidades especiales podrían hacer algo así…
Charlotte se agachó para observar con mayor detalle.
—¿Fue devorado… o… absorbido?
Se inclinaba más por la segunda opción.
Todo el contenido y los nutrientes del árbol habían sido absorbidos por “eso”, dejando únicamente una cáscara hueca.
Sacó una piedra de registro (留影石, artefacto mágico para grabar imágenes) y comenzó a documentar la escena para analizarla más tarde en el Templo Sagrado del Dragón Marino.
Justo cuando terminó de grabar, un símbolo apareció en la superficie de la piedra.
Era el dibujo simple de un burrito.
Charlotte sonrió levemente, inyectó energía mágica en la piedra y habló:
—¿Qué ocurre, Taige?
La piedra de comunicación era una “tecnología negra” desarrollada por Claudia; aunque aún estaba en fase de pruebas, funcionaba sin problemas entre miembros del clan.
—Xia, ¿cuánto te falta para volver? —preguntó Taige.
Charlotte miró alrededor antes de responder:
—Ya casi termino. Si todo va bien, volveré esta misma noche. ¿Pasa algo?
—No mucho. Ayer vino Leon, dijo que quería escribir una carta de recomendación para Noa.
—¿Ah, sí? Qué lástima… no pude ver a Leon ni al pequeño… —suspiró Charlotte en voz baja.
Taige rió:
—Habrá más oportunidades. Te dejo seguir trabajando.
—Mm, cuando vuelva esta noche—
Antes de que pudiera terminar, un grito desgarrador resonó a lo lejos.
—¡¡Aaaagh!!—
Charlotte alzó la cabeza de golpe. Sus pupilas dracónicas se contrajeron mientras miraba en dirección al sonido.
La piedra de comunicación transmitió el grito a Taige, quien preguntó alarmado:
—¿Qué pasó, Xia? Creo haber oído un grito.
Charlotte se levantó de inmediato y comenzó a correr hacia el origen del sonido.
—Es la voz de mi padre. Puede que esté en peligro. Hablamos luego, Taige.
—Ah, sí… ten cuidado.
—¡Mm!
Cortó la comunicación, guardó la piedra y aceleró el paso.
Atravesó rápidamente la vegetación hasta regresar a la orilla de la isla, donde ya se habían reunido varios miembros del clan.
Todos estaban dispersos, observando con terror en una misma dirección.
Charlotte siguió sus miradas.
Allí estaba Poseidón, arrodillado sobre la arena. De su cuerpo emanaba una extraña aura púrpura y helada. Se sujetaba la cabeza con ambas manos, encorvado, temblando violentamente, como si estuviera sufriendo un dolor insoportable.
—¡Padre!
Charlotte gritó y se lanzó hacia él, pero fue detenida por un miembro del clan.
—Alteza, no puede acercarse.
Intentó liberarse, pero el agarre era firme.
Entonces, el miembro señaló hacia un lado.
Charlotte miró… y quedó horrorizada.
Dos miembros del clan yacían en el suelo, cubiertos de heridas, con la vida pendiendo de un hilo.
—Intentamos acercarnos para comprobar el estado de Su Majestad, pero nos atacó indiscriminadamente —explicó el hombre—. No sabemos qué ha ocurrido, pero ahora mismo es extremadamente peligroso.
Charlotte dejó de forcejear. Al ver el sufrimiento de su padre, sus ojos se llenaron de lágrimas, pero se obligó a mantener la calma.
Apretó los labios.
—Antes encontré un árbol gigante completamente vacío por dentro. Algo absorbió todos sus nutrientes. Si mi padre ha sido atrapado por esa cosa… entonces también será…
El miembro del clan comprendió de inmediato.
—Nosotros también encontramos ese fenómeno. Parece que “eso” ya ha absorbido muchos nutrientes… y ahora ha fijado su objetivo en Su Majestad.
Un sudor frío recorrió la frente de Charlotte. Apretó el puño y fijó la mirada en Poseidón, envuelto en aquella aura púrpura.
—Mi padre tiene el cuerpo de un Rey Dragón. Es mucho más resistente que esos árboles. Esa cosa tardará en absorberlo por completo. Debemos encontrar una forma de salvarlo antes de que eso ocurra.
—Sí, Alteza.
Charlotte sacó la piedra de comunicación e intentó contactar con Taige para pedir refuerzos.
Después de todo, Poseidón poseía poder de nivel Rey Dragón, y ella no era una combatiente. Ni siquiera todos juntos tendrían posibilidades contra él, como demostraban los heridos.
La comunicación se estableció.
—¿Xia? ¿Qué está pasando allí?
—Taige, ven de inmediato—
¡BOOM!
Un rayo de energía púrpura atravesó el aire, rozó su mano y destruyó la piedra de comunicación al instante.
Charlotte se sobresaltó, luego miró hacia Poseidón.
El ataque había sido suyo.
—Padre… ¿qué te está pasando…?
Poseidón se levantó lentamente. Había dejado de temblar.
Pero sus ojos estaban vacíos, sin brillo. Su rostro, inexpresivo.
El aura púrpura no desaparecía; al contrario, se estaba fusionando con su cuerpo.
Una presión abrumadora descendió sobre todos.
Era una intención asesina pura.
—¡Protejan a la princesa Charlotte!
Todos los miembros del clan se agruparon frente a ella.
La presión del dragón era tan intensa que apenas podían respirar, pero ninguno retrocedió.
—Alteza, nosotros nos quedaremos para contener a Su Majestad. ¡Vaya a pedir refuerzos!
—Pero ustedes…
—¡No se preocupe! ¡Lleve la información fuera de aquí!
Charlotte mordió su labio. No quería abandonarlos, pero sabía que si todos morían allí, nadie podría salvar a su padre.
—Resistan… volveré lo antes posible. Lo juro.
Retrocedió unos pasos y se transformó en un dragón azul, elevándose hacia el cielo.
Pero justo cuando intentaba marcharse, una figura la superó a gran velocidad.
Antes de reaccionar, fue derribada de un solo golpe.
¡BOOM!
Cayó sobre la arena. Por suerte, no sufrió heridas graves.
Los miembros del clan corrieron a ayudarla.
—¿Está bien, Alteza?
—S-sí…
Se llevó la mano al pecho dolorido y miró al cielo.
Quien la había derribado… era Poseidón.
Desde el aire, él los observaba sin emoción. Luego levantó la mano derecha, reuniendo una enorme cantidad de poder mágico.
—¿Qué está haciendo Su Majestad…?
Al instante, liberó la energía.
Esta se convirtió en innumerables rayos que se hundieron en el mar alrededor de la isla.
Momentos después, el océano comenzó a agitarse violentamente, elevándose cada vez más.
Finalmente, las aguas formaron una barrera semicircular que cubrió toda la isla.
Magia de agua de rango Súper S:
“Prisión del Mar Furioso Modificada · Red Celestial” (怒海囚笼改·天罗地网)
—Estamos atrapados… ¿no quiere que pidamos refuerzos?
Charlotte observó el entorno, conectó las pistas y, tras unos segundos de reflexión, llegó a una conclusión que ni ella misma quería aceptar.
Tragó saliva. Sus pupilas temblaron.
—No… no es para atraparnos… es… para criarnos.
—¿C-criarnos?
Charlotte levantó la vista hacia su padre, ya completamente controlado.
—Sí… criarnos. Esa “cosa”… nos considera alimento.
Nota:
- “圈养” (quānyǎng) se refiere a criar animales en cautiverio para consumo, lo que aquí implica una connotación inquietante: los personajes han pasado de ser cazadores a ganado.
Siuuuuuuuuu, continuación