Capítulo 52
A partir del volumen 05, capítulo 06 en adelante — Aviso Importante:
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Capítulo 52 — En eso de rebatir a la gente
Diez minutos después, Noa llegó al despacho de la vicedirectora.
—Vicedirectora, me ha mandado llamar.
Noa cerró la puerta con suavidad y avanzó rápidamente hacia el escritorio.
Fuera de la academia, Noa llamaba directamente a Claudia «tía»; pero dentro del recinto, por educación y respeto, siempre se dirigía a ella por su cargo.
Claudia respondió y preguntó de inmediato:
—El Bosque de la Niebla Fría. Sabes cuál es, ¿verdad?
Noa lo pensó un momento y asintió:
—Sí. Después de la batalla contra Atos, los abuelos nos contaron mucho sobre cómo buscaron las reliquias divinas en su día. La reliquia de la Diosa de la Sabiduría, Metis, fue la que encontraron en el Bosque de la Niebla Fría.
Hizo una pausa y preguntó:
—¿Ha pasado algo, vicedirectora?
—Ha llegado un mensaje. La pulsera de Metis ha sido robada y su paradero actual es desconocido.
Claudia explicó:
—Ya le he pedido a Samantha que publique el informe de misión. El objetivo es recuperar la pulsera y devolverla al Bosque de la Niebla Fría.
Al escuchar que la reliquia divina había sido robada, Noa se quedó un instante paralizada:
—¿Son los del Vacío?
Claudia negó con la cabeza:
—No estoy segura, pero creo que no. La puerta del Vacío está sellada por el poder de las grandes divinidades y no es tan fácil forzarla en poco tiempo. Así que debe de ser alguien más.
»Pero sea quien sea, la academia no puede quedarse de brazos cruzados ante el robo de la reliquia.
Aunque el Bosque de la Niebla Fría no estuviera dentro del territorio dracónico, el asunto involucraba a una divinidad primordial, y la academia era uno de los pocos grupos que conocían la situación. Además, contaba con la capacidad necesaria para actuar. Era su deber intervenir.
Noa reflexionó en silencio un momento:
—La maestra Samantha ha dicho antes que me llamaba por una misión especial. ¿Sería…?
—Sí.
Claudia respondió:
—Los asuntos relacionados con las reliquias divinas los conoce muy poca gente, y tú y mi hija sois las únicas dos de la División de Dragones Adultos que están al tanto.
»Por eso quiero pedirte que asumas el mando de esta misión. Liderarás el equipo para completar el encargo garantizando que la información sobre las reliquias divinas no se filtre.
Al escuchar que Claudia quería que ella, siendo una recién llegada, asumiera el liderazgo, Noa se sorprendió un tanto:
—¿Estás… estás segura, vicedirectora? Llevo todo este tiempo haciendo misiones de nivel bajo para acumular puntos, me preocupa que…
—Tus capacidades son de sobra conocidas por todos. Y si después de la misión de rescate del equipo de Yuna no te asigné misiones de igual dificultad, fue porque Leon me había pedido expresamente que procurara que no te convirtieras en el centro de atención de todo el mundo. Por eso te dejé de momento con el resto de los nuevos, acumulando puntos y siguiendo el proceso habitual.
Mientras hablaba, Claudia se puso en pie, rodeó el escritorio con pasos lentos y se detuvo frente a Noa:
—Pero esta misión es especial. Necesito a alguien que conozca el trasfondo de las reliquias divinas y que además tenga la capacidad de llevarla a cabo. Y esa persona, sin ninguna duda, eres tú, Noa.
Ante el peso de la confianza que Claudia depositaba en ella, incluso Noa, que ya había vivido toda clase de situaciones, sintió un nudo en el pecho que le costaba disimular.
Reprimió la emoción y respondió:
—De acuerdo. Haré todo lo que esté en mi mano para completar esta misión.
Claudia sonrió, levantó la mano y con un gesto casi mímoso le colocó un mechón de cabello detrás de la oreja a Noa:
—Confío en ti, Noa.
Tras un breve silencio, Noa volvió a hablar:
—Ah, por cierto, vicedirectora, tengo una petición.
—Dime.
—Me gustaría que Helena también participara en esta misión.
Claudia arqueó una ceja:
—¿Por qué?
—Porque es una de las pocas estudiantes especializadas en magia curativa, y sea cual sea el nivel de dificultad de la misión, contar con alguien así en el equipo siempre es una garantía.
Noa explicó:
—Además, como usted misma ha dicho, Helena también conoce el trasfondo de las reliquias divinas, igual que yo. Con ella a mi lado, la misión podría desarrollarse con más fluidez.
Noa no carecía de razón.
Claudia lo pensó un momento y asintió:
—Sin problema. Poner a mi hija en tus manos me da total tranquilidad.
Noa sonrió con modestia:
—Qué va, Helena y yo nos cuidamos mutuamente. Entonces me retiro a prepararme.
—Bien. Ah, por cierto, lo de que llevarás el mando de esta misión ya se lo he dicho a Samantha. Ella lo anunciará después de presentar el resumen de la misión, así que no tienes que decírselo tú a los demás. No quiero ponerte en una situación incómoda.
Claudia lo había pensado todo con mucho detalle. Siempre procuraba cuidar los sentimientos de Noa.
Noa asintió con un gesto de agradecimiento, se giró y abandonó el despacho.
Cuando regresó al campo de entrenamiento de la División de Dragones Adultos, llegó justo cuando Samantha estaba presentando la misión.
Los que habían venido a aceptarla eran todos rostros desconocidos para ella.
Sin duda eran los estudiantes con mejor posición en el ranking de puntuación.
Aunque entre todos esos rostros desconocidos, sí había un «conocido»…
Takk.
Y Takk también pareció notar la presencia de Noa.
Al verla, en el rostro de ese tipo cruzó una expresión de sorpresa evidente.
Parecía que no esperaba que esa novata se presentara también a una misión de nivel A.
Tras cruzar una mirada fugaz con Takk, Noa fue directamente a situarse al final de la fila.
—Bien, el resumen de la misión ha concluido. ¿Alguien tiene alguna pregunta?
Samantha habló.
Para la División de Dragones Adultos, una misión como buscar un objeto perdido para otro bando o facción no era nada fuera de lo común.
Así que todos guardaron silencio con naturalidad.
Todos menos Takk.
—Samantha, tengo una pregunta —dijo Takk con voz grave.
—Diga.
—Ella…
Takk levantó el brazo y señaló directamente a Noa, que estaba al final de la fila:
—¿Por qué puede participar en una misión de nivel A?
Los demás estudiantes siguieron la dirección del dedo de Takk y miraron hacia Noa.
—Anda, no la había visto antes. ¿Es nueva?
—¿No te has enterado? El equipo de Yuna quedó atrapado en el Bosque de la Pesadilla, y fue este grupo de novatos el que fue a rescatarlos de emergencia.
—Ah… ¿Y qué tiene de especial esta chica de cara de pocos amigos entre los nuevos?
—Menuda pregunta más desinformada. Ella sola acabó con esa Lagartija Sombría mutante y salvó a todos los novatos.
—Vaya, impresionante.
—¡Basta!
Samantha dio unas palmadas y cortó los comentarios de los estudiantes sobre Noa.
Acto seguido, miró a Takk:
—La participación de Noa en esta misión ha sido aprobada especialmente por la vicedirectora Claudia.
—¿Aprobación especial?
Takk pareció aferrarse a esa expresión:
—Hace tiempo que se rumorea que la pareja de Reyes Dragón de plata tiene una relación muy estrecha con la vicedirectora. Visto lo visto, parece que es cierto.
—Oye, cuida las formas —le susurró un estudiante cercano dándole un suave codazo.
Takk resopló con desdén y lanzó una mirada de soslayo a Noa.
Lo que había insinuado era que Noa se estaba aprovechando de la amistad de sus padres con la vicedirectora para conseguir que le aprobaran la participación en una misión y así acumular méritos con facilidad.
Lo que se conoce popularmente como «el hijo de papá bajando a la cantera a dorar el currículum».
—Takk, si tienes algo que decir, dilo directamente. No te vayas por las ramas —dijo Samantha con tono frío—. La vicedirectora…
—¿Tú no eres también un miembro de admisión especial en esta División?
La voz llegó desde el fondo de la fila.
Todos se volvieron hacia allí.
Noa tenía ambas manos metidas en los bolsillos del pantalón, la vista al frente y una expresión que decía claramente «no me busques las cosquillas»:
—Siguiendo tu lógica, tus padres también tienen una relación muy estrecha con la vicedirectora, ¿no?
¿Cómo iba a perder una batalla verbal alguien que había crecido viendo a sus padres discutir y reconciliarse a diario?
Takk se quedó parado un instante y luego respondió con un tono algo alterado:
—A mí me admitieron de manera especial porque tengo capacidad…
—Capacidad que no le sirvió de nada cuando la Lagartija Sombría lo tumbó de un solo golpe.
—¡Tú…!
Takk había pretendido usar su condición de veterano en la División de Dragones Adultos para dar una lección de humildad a esa chiquilla, pero no esperaba que la lengua de ella fuera mucho más afilada que la suya.
Al ver que en esa batalla no podía ganar, Takk dejó de hablar y se dirigió a Samantha:
—Reconozco que tiene algo de habilidad, pero su experiencia en combate real sigue siendo inferior a la de nosotros, los veteranos. Necesito que garantices que durante la misión obedecerá en todo momento las instrucciones y órdenes del líder del equipo.
Samantha asintió:
—Sin problema, lo garantizo.
Takk se quedó descolocado:
—¿Tan fácil? ¿Y si se le sube la soberbia a la cabeza y no obedece?
—Eso no va a ocurrir —dijo Samantha.
—Je… eso no es tan seguro.
Takk se rio con frialdad:
—Si no me das alguna prueba concreta, no me lo voy a creer.
Samantha enarcó una ceja:
—¿Prueba concreta? Bien, pues toma…
—Noa es la líder de esta misión. ¿Suficiente?