Capítulo 187
A partir del volumen 05, capítulo 06 en adelante — Aviso Importante:
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**Capítulo 187: Por favor, activa el chat de voz**
En el cuarto de Victor, Leon solo le reveló su propósito de regresar al imperio. No mencionó nada sobre su captura, su relación con la Reina Dragón Plateado, ni las sospechas sobre Constantine y el imperio. Victor era diferente a Rebecca.
La chica loca había sido incluida en el grupo de «viejos, débiles y enfermos» solo después de que el Maestro y Leon confirmaran que definitivamente no era una espía.
Así que el traidor que había vendido a Leon estaba entre Victor y Martin.
Cuanto más se habla, más errores se cometen. Leon no estaba tan emocionado por reencontrarse con su viejo amigo como para olvidar el propósito de su viaje.
Dentro de la habitación, tras escuchar el relato de Leon, la reacción de Victor fue similar a la de Rebecca en su momento: primero sorpresa, luego mencionó que también había caído en la ilusión durante la batalla, y cuando recuperó la conciencia, Leon ya estaba herido en el suelo.
—Vaya, parece que fue una ilusión grupal después de todo —murmuró Leon.
—Sí. Lástima que no logramos liberarnos a tiempo. Quizá podríamos haberte salvado, Capitán —dijo Victor.
Los ojos de Leon brillaron levemente mientras lo observaba con detenimiento.
Sus palabras eran bastante sutiles.
*»Quizá podríamos haberte salvado, Capitán»*. ¿No implicaba eso *»yo no soy el traidor»*?
*Interesante*, pensó Leon.
Sin embargo, no mostró nada, solo respondió:
—No te preocupes. Ahora estoy bien, ¿no?
—Entonces, Capitán, ¿qué planeas hacer? ¿Buscar a Martin? —preguntó Victor.
Leon alzó una ceja. En lugar de responder de inmediato, miró a Rebecca a su lado.
La lolita de coletas estaba sentada en la mesa con la vieja guitarra de Victor, tocando las cuerdas al azar con la púa de marfil.
Parecía que, en este mundo, la única persona que podía comunicarse con Leon mediante contacto visual y activar el *chat de voz* del equipo era Rosvitha.
—No hay prisa. Martin viene de una familia especial, no podemos reunirnos con él fácilmente —dijo Leon.
Aunque Rebecca mencionó que Martin sufría los maltratos de su madrastra, seguía siendo el hijo menor de un ministro real. No era alguien a quien pudieras visitar cuando quisieras.
Victor reflexionó un momento antes de hablar:
—Encontrarlo no es tan difícil.
—¿Oh? ¿Tienes un plan?
—En dos días es el banquete de cumpleaños de su madrastra. Asistirán muchos políticos y ministros. Podemos disfrazarnos e infiltrarnos para hablar con Martin —explicó Victor.
Leon lo pensó. *¿No era demasiada coincidencia?*
Justo cuando regresaba al imperio, la madrastra de Martin celebraba su cumpleaños. No es que no se pudiera, pero el momento era sospechoso.
Sin expresar sus dudas, Leon evaluó a Victor antes de preguntar:
—¿Cómo es la relación entre Martin y su madrastra? Quiero confirmar si él definitivamente asistirá.
Los ojos de Victor se desviaron. Su rostro cansado permaneció inexpresivo, pero vaciló ligeramente antes de responder:
—Creo que es bastante buena. Hasta le regaló una joya valiosa.
Leon dejó escapar un *»Ah»* prolongado y miró a Rebecca. La chica ya estaba detrás de él, su rostro adorable ahora frío como el hielo.
No dijeron nada.
—Esta información es muy oportuna, Victor. Nos vemos en dos días —dijo Leon.
—Claro. Ah, ¿y después de encontrar a Martin? ¿Cómo planeas identificar al traidor?
Leon sonrió misteriosamente:
—Ya tengo un método.
Victor hizo una pausa y también sonrió:
—Como soy un sospechoso, no preguntaré más.
—Gracias por entender.
Leon añadió:
—Y ya que lo mencionas, seré directo. Por seguridad, quédate en el bar estos dos días. ¿Entiendes?
Victor no era tonto. Como exsubordinado militar, captó el mensaje: *»Por seguridad»* no era para él, sino para Leon y los demás. Si Victor era realmente un espía, al mantenerlo en el bar, evitaban que contactara al imperio.
¿Y por qué Leon no temía que hubiera espías afuera? ¡Por el Maestro! Si hubiera peligro, ya los habría alertado. Cada miembro del grupo *»viejo, débil y enfermo»* tenía un papel crucial.
Victor asintió.
—Entendido.
—Bien. Nos vemos en dos noches.
Leon no se demoró más. Se levantó y caminó hacia la puerta. Rebecca lo guió, pero al pasar junto a la mesa, Leon vio la guitarra y se detuvo.
—¿Has usado esta guitarra por años? ¿No la has cambiado?
Victor rió detrás de él:
—Los tiempos son difíciles. Mientras funcione, la seguiré usando.
Leon asintió y miró la púa de marfil junto a la guitarra, translúcida y bien cuidada. Victor siempre había sido detallista con sus pertenencias.
—
**Afuera del bar**
El aire fresco los recibió. Rebecca estiró su pequeño cuerpo y preguntó:
—¿Crees que es él?
Leon negó con la cabeza.
—Es difícil decirlo. No juzguemos antes de ver a Martin.
Rebecca jugueteó con sus coletas.
—Sigues siendo tan cauteloso como siempre, Capitán.
—Es mejor prevenir que lamentar.
—Pero aun así te traicionó un espía.
*»…*
Esta chica quizá no podía comunicarse con Leon mediante *chat de voz* como Rosvitha, pero su boca era igual de filosa. Siempre sabía dónde golpear.
—Pero, en serio, Capitán, ¿y si el banquete es una trampa? ¿Y si planean matarte ahí? ¿Deberíamos ir?
Leon ya lo había considerado.
—Es nuestra mejor oportunidad para contactar a Martin. Si la perdemos, no sabremos cuándo tendremos otra. Así que iremos. Solo que… —sonrió— *no seremos puntuales*.
Rebecca frunció el ceño.
—¿Llegar tarde?
Leon negó.
—Al contrario. Iremos *temprano*.