Capítulo 37
A partir del volumen 05, capítulo 06 en adelante — Aviso Importante:
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Capítulo 37 – ¿Subirse a un dragón? ¿Qué tan difícil puede ser?
Faltaba cada vez menos para el examen de ingreso de Noah.
Además de prepararse para el examen, también había que ocuparse de otros asuntos.Por ejemplo, una foto familiar.
La Academia St. Heathcliff, el instituto más prestigioso entre los clanes de dragones, mantenía estándares sumamente estrictos al momento de aceptar nuevos alumnos.
Aunque la mayoría de las familias dracónicas consistían en un solo progenitor que se reproducía de forma asexual, también existían casos como el de Roshwitha, que había tenido descendencia por medios “naturales”.
Y tanto si se trataba de una familia monoparental como si contaba con ambos padres, el entorno familiar era un criterio de evaluación fundamental.
Solo una familia armoniosa, amorosa y que respetara los ideales de los dragones podría criar a una cría adecuada.
La sección de crías de la Academia St. Heathcliff solo aceptaba estudiantes de esas familias.
Lamentablemente, la “familia” de Leon estaba muy, muy lejos de ser armoniosa o amorosa.
“¿Muy lejos? Pues entonces a fingir que no lo está”, dijo Roshwitha.
“Noah se está tomando muy en serio este examen, y ustedes han trabajado mucho este último mes. Así que pase lo que pase, este examenlo vamos a aprobar.”
Leon se rascó la cabeza. “Entonces… ¿vamos a tomarnos una foto familiar?”
“Por supuesto. Hace unos días ya hice una cita en un estudio a través del dragón mensajero. Arréglate un poco, que salimos en breve.”
Luego, añadió como si no tuviera mucha importancia:
“De paso, también… vamos a tomarnos una foto de familia completa.”
Leon frunció el ceño. “¿Una foto completa?”
Recordó que no hacía mucho, cuando Isolde —la reina de los dragones rojos y hermana mayor de Roshwitha— vino de visita, Moon había dicho que quería tomarse una foto familiar desde hacía tiempo.
Dado que su hija menor lo deseaba y les venía de paso, Leon no tenía ninguna razón para negarse.
Se quitó las sábanas de encima y bajó de la cama para vestirse.
“Eh, espera, hay otra cosa”, dijo Roshwitha.
“¿Qué cosa?”
“Voy a ponerte una cola.”
“¿Ah? ¿Po-ponérmela?”
“Ajá.” Roshwitha asintió con total naturalidad. “En casa puedes inventarte la excusa de que no te gusta mostrar la cola, pero afuera… un dragón macho sin cola es muy,muyraro.”
Leon dejó caer la cara con expresión muerta. “¿Me van a matar por no tener cola?”
Roshwitha negó con la cabeza.
“Entonces, ¿qué me importa? Que sea raro, pues raro será.”
“Pero la cola es uno de los símbolos más importantes de nuestra especie, tú—”
“Para ustedes, los dragones, tal vez”, la interrumpió Leon lentamente, dándole la espalda mientras se ponía el abrigo. “Pero para mí, aceptar que me pongas una cola… se siente más como una rendición.”
Roshwitha frunció el ceño y se frotó el entrecejo. “No esperaba menos de ti… cazador de dragones.”
Leon se encogió de hombros.
Seguía siendo ese hombre orgulloso, desafiante, que jamás toleraría algo que atentara contra su honor o identidad.
Roshwitha calculó que si se ponía insistente, probablemente no lograrían sacarse ninguna foto.
“Está bien. No te la pongas. Pero escucha: afuera no quiero verte con esa actitud obstinada, ¿me oíste?”
“Ajá.”
“Voy a buscar a Noah y a Moon. Tú espera en el jardín delan… en el vestíbulo del santuario.”
Leon asintió sin decir palabra, metió las manos en los bolsillos de su abrigo y salió caminando.
Cuando escuchó sus pasos alejarse, Roshwitha suspiró resignada. “Una familia de tercos. Qué castigo.”
Refunfuñando entre dientes, se dirigió rápido a la habitación compartida de sus hijas.
Como ya les había avisado la noche anterior, las dos pequeñas estaban vestidas y listas para salir cuando llegó.
Roshwitha las llevó escaleras abajo.
Moon corrió a pasitos mientras gritaba “¡papá!” y se lanzó a los brazos de Leon.
Él sonrió, se agachó y la alzó con firmeza.
“¿Y a dónde vamos a sacarnos la foto?” preguntó Leon.
“A Ciudad Celeste. La ciudad exclusiva de los dragones.”
Leon asintió, pensativo.
Había leído en textos humanos sobre ese lugar: una ciudad legendaria, apartada del mundo mundano, un reino perteneciente solo a los dragones.
Durante milenios, incontables héroes habían intentado adentrarse en Ciudad Celeste… sin éxito.
Con el tiempo, los humanos y demás razas dejaron de intentar descubrirla.
La verdad era que Leon no podía evitar sentir una pizca de emoción.
Después de todo,podría convertirse en el primer humano de la historia en entrar a Ciudad Celeste.
“Mamá, ¿y cómo vamos a llegar?”
Era la primera vez que las niñas salían del Santuario de los Dragones Plateados, así que la ciudad les resultaba un completo misterio.
“Ciudad Celeste, pues… volando, claro.”
Apenas terminó de hablar, Roshwitha desplegó sus alas y las envolvió a su alrededor. Tras una pausa, las volvió a abrir. En su lugar, ahora se alzaba una majestuosa dragona plateada.
“¡Wow! ¡Mamá se ve increíble! ¡Moon también quiere transformarse!”
Noah le jaló la cola. “Primero saca las alas, luego hablamos.”
“¡Hmph! ¡Moonvaa convertirse en dragona!”
Dicho eso, la pequeña dirigió la mirada a su padre, con ojos llenos de ilusión. “¿Y tú, papá? ¿Por qué no te transformas?”
“…”
“¡Papá, cambia~! ¡Papá, cambia~! ¡Moon quiere ver tu forma de dragón~!” gritaba emocionada, aplaudiendo.
Hasta Noah lo miraba con una expresión interesada.
Leon quería morirse.
Queridas hijas… a papá se le da muy bienmatardragones, ¿peroconvertirseen uno…? No tanto.
Tragó saliva, se rió nervioso y miró a Roshwitha con ojos suplicantes.
Pero la muy bruja ni se inmutó. Seguía tan tranquila, relamiéndose las alas con la lengua.
¿¡En serio estás limpiándote las alas ahora!?
¿¡Esto es tu preparación para volar!?
¿¡Podrías mirar para acá aunque sea un segundo!?
¡Sálvame, por favor!
Al ver que Leon no reaccionaba, Noah entrecerró los ojos y dijo en voz baja:
“No será que… ¿no puedes transformarte?”
“Ehh…”
“El cuerpo de papá aún no se ha recuperado, así que por ahora no puede adoptar su forma de dragón.”
Por fin Roshwitha se dignó a intervenir. “Cuando se recupere, les mostrará su forma, ¿sí?”
“¡Sí~! Entonces papá, ¡ponte bien pronto, por fa~!”
“Eh… sí, haré lo posible.”
“Bueno, ya habrá tiempo para charlas. Suban primero”, dijo Roshwitha.
Con un movimiento delicado, mordió suavemente la cola de Noah y la puso sobre su lomo.
Luego tomó a Moon de los brazos de Leon y la acomodó junto a su hermana.
Por último, lo miró a él. “Y tú, también sube.”
Tsk, ¿subirse a un dragón? ¿Qué tan difícil puede ser?
Solo que Roshwitha parecía tener ganas de molestarlo. Esta vez, no se agachó un poco para facilitarle el ascenso.
Leon levantó la vista. Era una dragona de varios metros de alto.Antes, habría subido de un salto… y de paso le habría cercenado el cuello con la espada sagrada.
Pero ahora, con su cuerpo en ese estado, no solo subir a un dragón: ¡hasta subirse a la cama era una odisea!
“¿Qué pasa? Anda, sube con tus hijas.”
Leon no podía ver la expresión de Roshwitha en su forma de dragón.
Pero estabaabsolutamente segurode que por dentro se estaba riendo como una villana.
¿Esto era venganza por lo de la cola?¡Qué infantil eres, madre dragón!
Aun así, si seguía demorando, sus hijas se impacientarían.
Leon se frotó la cara con resignación y aceptó ceder, al menos esta vez.
“Roshwitha… ¿podrías… podrías agacharte un poco? No… no alcanzo a subir.”
“¿Cómo? No oí bien. ¿Que no qué?”
“…No. Puedo. Subir.”
“¿Eh? ¿Qué dijiste?”
“Mamá, papá dice que no puede subirse.”
“Ah, ya veo. Que no puede. ¿Por qué no lo dijiste antes? Yo te ayudo.”
Dicho eso, Roshwitha le mordió suavemente el cuello del abrigo y lo alzó como si fuera un muñeco, poniéndolo junto a sus hijas.
Leon se sentó con las piernas cruzadas, y Moon enseguida trepó sobre él, acomodándose en su regazo, con la cola al lado y la espalda apoyada contra su pecho.
Leon le acarició la cabeza con ternura, y luego miró a Noah.
La pequeña dragona de hielo también lo miraba fijamente.
Solo que… parecía estar reflexionando seriamente sobre algo muy importante.