Capítulo 003
A partir del volumen 05, capítulo 06 en adelante — Aviso Importante:
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Capítulo 3: ¿Cómo podría estar celosa?
Poca inteligencia emocional: Se deshizo del sinvergüenza antes siquiera de tener tiempo para ponerse celosa.
—Una vez, nuestra academia organizó un baile, y todos podían elegir libremente con quién bailar.
—Soy bastante bajita, así que nadie quería bailar conmigo; Martin tampoco es muy sociable, así que no fue a bailar. Los dos nos sentamos a un lado tomando algo… mientras espiábamos al Capitán.
—Ah, bueno, en ese entonces aún no era nuestro Capitán, pero el nombre de Leon Cosmodor ya era muy famoso en toda la academia.
—Muchas chicas lo invitaron a bailar esa noche, pero como era de esperarse, las rechazó a todas.
—¡Pero!
Rebecca se emocionó más mientras hablaba.
—¡Cuando esa estudiante mayor de cabello plateado lo invitó a bailar, él aceptó!
—Aunque solo bailaron una canción esa noche, ¡ese incidente fue el chisme de la academia durante un buen tiempo!
Durante toda esa animada narración de Rebecca, Rosvitha mantuvo su porte elegante y sus pasos gráciles.
Pero si Rebecca hubiera sido más observadora, tal vez habría notado que la cola de Rosvitha se había elevado ligeramente del suelo, en lugar de arrastrarse perezosamente como antes.
Los dragones solo levantan la cola cuando sus emociones se alteran.
Lástima que la loca de Rebecca no era una erudita de los dragones, y no entendía el lenguaje corporal de estos.
Ella solo quería compartir los recuerdos vergonzosos del pasado escolar del Capitán con su linda cuñada—¿qué tenía de malo?
—¿Y luego? —preguntó Rosvitha en voz baja.
—¿Luego? Bueno, esa estudiante mayor pensó que era la elegida, la única entre todas las admiradoras que había logrado tocar el corazón de Leon Cosmodor. Que el Capitán hubiera aceptado bailar con ella era, para muchos, la mejor prueba.
Rebecca tenía las manos en los bolsillos mientras hablaba despacio.
—Y entonces le confesó sus sentimientos; y como era de esperarse, fue rechazada.
—¿Bailó con ella, pero la rechazó después? —preguntó Rosvitha.
—Sí, cuñada. Y el motivo del rechazo fue… el baile.
—¿Cómo así?
—El Capitán nos lo contó una vez, hablando de su historial casi inexistente en el amor. Dijo que la razón principal por la que rechazó a la estudiante mayor fue por su personalidad.
—En resumen: aunque su apariencia era de su gusto, su personalidad no coincidía con lo que él esperaba.
—Durante el baile, el Capitán sintió que la mayor seguía todos sus movimientos y ritmo. Incluso cuando él se equivocaba, ella lo seguía como si nada.
—A él no le gustó esa sensación.
—Cree que en una relación normal, ambas personas deben ser iguales. Pero todas las chicas, incluida la estudiante mayor, lo trataban como una especie de celebridad inalcanzable, y eso lo hacía sentir incómodo.
Rebecca hizo una pausa, luego sonrió con resignación.
—Pero cuñada, tú que has vivido con él tanto tiempo, probablemente ya lo entiendes.
—Ese tipo puede parecer frío a veces, pero es excelente en todo, y muy responsable. Así que, al intentar conquistarlo, ¿cómo no vas a bajar inconscientemente tu nivel?
—Al final, yo creo que…
Rebecca se estiró perezosamente, alargando intencionalmente sus palabras.
Rosvitha la miró con interés, esperando su conclusión.
—Solo hay una mujer en el mundo que puede conquistar a Leon Cosmodor.
—¿Quién?
—Tú.
Rebecca entrecerró los ojos y sonrió.
—Aunque aún no te conozco mucho, puedo intuir una gran fortaleza en tu carácter. En tu vida diaria con el Capitán, apuesto a que no siempre haces lo que él quiere, ¿cierto?
Rosvitha se rió entre dientes.
—Oh, no. No voy a discutir con un mocoso de veinte años… sería muy infantil.
¿Ah, sí, Su Majestad?
Usted y sus “peleas” con su esposo de mentira podrían llenar un diario completo.
—Pero a veces sí lo disciplino —añadió Rosvitha.
—¡Exactamente~! El Capitán no es alguien que escuche a cualquiera.
Rosvitha sonrió levemente y luego preguntó:
—Por cierto, ¿recuerdas qué canción bailaron esa vez?
—Eh… Fue hace mucho, —Rebecca intentó recordar—. ¡Ah, ya me acordé! No recuerdo el nombre de la canción, pero puedo tarareártela.
—Está bien.
Rebecca tarareó una melodía.
Rosvitha escuchó con atención. Luego de un rato, dijo:
—Está bien, ya sé cuál es.
—¿Hmm? Cuñada, si has estado todo este tiempo con el clan dragón, ¿cómo es que conoces canciones humanas?
—Últimamente he estado tratando de aprender y entender la cultura humana.
Y era cierto.
Leon ya había visto los libros humanos que ella había reunido mientras estudiaba con Xiao Guang en la biblioteca.
—Oh, ya veo.
Rosvitha extendió la mano y acarició suavemente la cabeza de Rebecca.
—Gracias por contarme todo esto. ¿Hay algo más? Como… ¿algo que le dé miedo o que no se le dé bien?
Rebecca pensó por un momento.
—¡Oh, sí! Cuñada, ¿sabías que en la escuela tenía un apodo? “El hombre más fuerte en tierra firme.”
La Reina parpadeó.
—Sé que es fuerte… muy fuerte.
Eso lo sabía demasiado bien.
—No, no, no, cuñada, el punto no es “fuerte”, sino “en tierra firme.”
Rosvitha frunció el ceño.
—¿En tierra firme? ¿Qué significa eso?
—Significa… ¡que el Capitán no sabe nadar! Sacó sobresaliente en todas las pruebas y evaluaciones de la academia, pero no puede nadar.
—¿Ese hombre tan increíble… no sabe nadar?
Rosvitha pensó un momento.
Cuando fuimos de vacaciones a la playa, ahora que lo pienso… nunca lo vi nadar ni una vez.
—Mm-hmm. Por eso todos lo llamaban “El más fuerte en tierra firme.”
Rosvitha asintió pensativa, murmurando:
—Ya veo…
Parece que llegó la hora de comprar nuevos trajes de baño, mi pequeño leoncito~