13
A partir del volumen 05, capítulo 06 en adelante — Aviso Importante:
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13. ¿Tienes pensado tener otro bebé?
A medianoche, la piedra de recuerdo acababa de emitir un mensaje: la próxima reunión sería a las ocho de la mañana del día siguiente. Hasta entonces, los jugadores podían elegir descansar o seguir completando misiones.
León yacía en la cama de su habitación, con una mano bajo la cabeza y la otra jugando aburrido con la piedra de recuerdo.
No podía dormir.
La razón era bastante simple: era su primera vez jugando a un juego inmersivo tan novedoso, y por muy tranquilo que fuera él, no podía evitar sentirse algo emocionado y ansioso.
Así que no poder dormir era completamente normal.
Lo que no quería era salir a hacer misiones en plena madrugada.
Al fin y al cabo, el juego duraba setenta y dos horas completas. Dormir seis o siete de ellas estaba más que bien.
—La reunión de las ocho… Esa dragona seguro me va a atacar con todo para que me expulsen —murmuró.
Conociendo a Roswitha, eso era totalmente posible.
Como decía la hermana mayor, Isa, cuando la pequeña Lo hace esas cosas, probablemente no tiene ningún plan profundo en mente… simplemente lo hace por diversión.
No iba a dejar pasar ninguna oportunidad para molestar a León.
Y si lograba eliminarlo en la etapa inicial del juego, ese logro le bastaría para presumir durante todo un año.
León pasaría el resto del año escuchando frases tipo:
“Yo, Roswitha Melkvei, eliminé al mejor cazador de dragones nada más empezar. ¿Qué tan valioso crees que eres?”
…en la Biblia Real de su esposa.
Así que, para no ser eliminado por Roswitha de una vez, León debía preparar una estrategia para la reunión de la mañana.
Pensando y pensando, sin darse cuenta ya era madrugada.
Seguía acostado, mirando el techo, planeando sus palabras y acciones para dentro de unas horas.
Fue entonces cuando oyó el clic de la cerradura.
Inmediatamente se puso en alerta y alzó un poco la cabeza mirando hacia la puerta.
La puerta se abrió despacio, dejando colarse un haz de luz del pasillo… y revelando dos pequeñas sombras.
—¿Papá? ¿Papá, estás dormido? Moon no puede dormir. ¿Puedo dormir contigo?
Apenas oyó a su dulce hija, León estuvo a punto de responder.
Pero al abrir la boca, no dijo nada.
Recordó que, durante la selección de roles, Moon había sacado la carta de “Amiga de la Princesa”, es decir, de Noa.
Con lo hermanodependiente que era su pequeña luna, lo lógico era que hubiera ido a buscar a su hermana. Tanto por su relación en la vida real como por la lógica del juego.
No tenía sentido que viniera a buscar a León, quien solo era “Viejo amigo del Rey”.
Después de un breve análisis, León decidió hacerse el dormido.
—¿Papá? ¿Papá?
Sin respuesta, Moon susurró un par de veces más.
—Bien, papá está dormido. ¡Lucecita, go go go!
Tras confirmar que su padre estaba ‘dormido’, las dos pequeñas se colaron sigilosamente en la habitación.
Acostado, León sonrió para sus adentros. Sabía que estas dos no venían solo porque no podían dormir.
Definitivamente tramaban algo.
Siguió fingiendo estar dormido, curioso por ver qué planeaban.
—Lucecita, ¿estás segura de que la pista que conseguimos se refiere a papá?
La niña de cabello rosado miró su tarjeta de información. Solo tenía una palabra:
?Único?
—Aunque no podamos asegurar al cien por cien que sea él, tiene muchas papeletas. Además, ni siquiera asistió a la primera reunión. Por eso, sea como sea, tenemos que investigarlo.
Moon asintió:
—Vale. Entonces vamos a revisar todo antes de que despierte.
—¡Sí, sí!
Mientras las escuchaba, León se centró en esa palabra clave:
?Único?
¿Qué significaba?
¿Era una pista que obtuvieron al completar alguna misión?
León sabía que su rol en este juego era el de lobo solitario, así que ese “único” seguramente se refería a él.
Y como había dicho Lucecita, ni siquiera fue a la primera reunión. Su nivel de sospecha estaba por las nubes.
Así que la visita nocturna de sus hijas tenía lógica.
León siguió escuchando sin moverse.
Moon y Lucecita empezaron a buscar cuidadosamente en la habitación.
Sofá, mesa de centro, mesita de noche, baño, refrigerador… lo registraron todo. Pero aparte del cofre de inicio, no encontraron nada útil.
—Papá no tiene la Piedra Sagrada Negra —dijo Moon algo decepcionada.
—Hmm… Si yo la hubiera robado, tampoco la escondería en mi propio cuarto —respondió Lucecita.
Justo entonces, oyeron otro ruido en la puerta.
Ambas se tensaron.
—¿¡Alguien más!? —preguntó Moon en voz baja.
Lucecita frunció el ceño, miró el armario y dijo:
—¡Escóndete! Vamos a ver quién es.
—¡Ok!
Zas zas—
Las dos pequeñas se metieron en el armario a velocidad supersónica, pegándose contra la puerta para escuchar con atención.
—Noa-chan, si el tío León se despierta y nos pilla aquí… ¿nos va a dar nalgadas?
—No, con solo hacerle un puchero, se queda mansito.
La reina del drama sabía leer a los humanos mejor que nadie.
Su padre prácticamente tenía tatuado en la frente que era un “papá totalmente dominado por sus hijas”.
Aunque, en realidad, Noa nunca había usado eso para manipularlo… solo le dijo eso a Helena para que se animara a hacer “cosas malas” con ella.
Porque no era su primera vez colándose en la habitación de papá… pero para Helena, seguramente sí.
—¡Ohh, entonces busquemos rápido!
—¡Sí!
El dúo de amigas empezó a buscar igual que las hermanas.
Desde el armario, Moon y Lucecita entreabrieron la puerta y sacaron los ojazos, una arriba y otra abajo.
—¡Es mi hermana! (´??)
—Y está con Helena ¬?¬
La expresión de Moon cambió con fluidez profesional. La velocidad con la que cambiaba de cara casi superaba a su madre.
—¿Salimos a reunirnos con ellas? —susurró Moon.
Lucecita pensó un segundo y negó con la cabeza:
—Mejor no. Si nos ven, seguro preguntan qué pista encontramos para venir al cuarto de papá.
—Pero somos amigas de la princesa, compartir pistas no está mal, ¿no?
—Segunda hermana, la carta dice que somos amigas de la princesa, no amigas del guardaespaldas. Si Helena tiene una misión oculta o una condición de victoria especial, entonces no podemos compartirle nada.
—¡Ohh, qué pro eres, Lucecita!
—Segunda hermana, si dejaras de ser la primera eliminada cada vez que jugamos al Hombre Lobo, tú también sabrías estas cosas.
Moon: o(???)o
Mientras tanto, el dúo de amigas también buscaba sin éxito.
—¿Y si nuestra pista estaba mal?
Helena sacó su tarjeta del bolsillo:
?Único?
Al escuchar la misma palabra de nuevo, el general León, todavía acostado, sonrió con una mueca.
Tsk~~
¿Este juego es contra mí o qué?
¡¿Por qué todo el mundo tiene esta pista?!
¡¿Y yo nada?!
—¿Y si se refiere a que él es el único chico del juego?
Noa reflexionó un momento y negó con la cabeza:
—No creo que sea tan simple. Este “único” seguramente se refiere a alguna otra clase de unicidad. No algo superficial como “chico o chica”.
—Tienes razón… lo estábamos pensando muy por encima.
—Sí. Tenemos que reunir más pistas.
Aunque las tres hijas habían puesto a su padre como sospechoso número uno, el viejo León no podía evitar sentirse orgulloso.
¡Qué bien que ya saben pensar y deducir por sí mismas!
¡Papá está orgulloso de ustedes!
Y por eso, papá ha decidido con todo el corazón:
Después de eliminar a su madre, las eliminaré a ustedes también.
¡La sagrada tradición de la familia Melkvei: padre amoroso, hijas piadosas, no puede romperse!
Mientras pensaba eso, León oyó otra vez la puerta abrirse.
—¡¿Otra más?! ¿Pero cuántos cracks hay aquí?
Noa y Helena también lo oyeron.
Al igual que sus predecesoras, se metieron a toda prisa en el armario.
Y así, sucedió lo inevitable:
Noa: ¿?
Helena: ……
Moon: (???)
Lucecita: ¿¡Una batalla de celos!? ¡No! ¡Batalla en el armario! ¡Que empiece la pelea!
—¿Qué hacen ustedes aquí? —susurró Noa.
Lucecita parpadeó:
—Eh… ¿running nocturno?
—¿Corriendo… hasta el cuarto de papá? ¡¿Puedes tomártelo en serio, por favor?!
—¿Y ustedes?
—Venimos a… cenar.
—……Hermana, tú tampoco te lo estás tomando en serio. ¡¡Son las dos y media de la mañana!! ¿¡Quién cena a esta hora!?
—¡Shhh!~~ Viene alguien.
Silencio absoluto.
Esta vez, desde la rendija del armario se veían cuatro pares de ojos, perfectamente alineados de arriba a abajo.
—¿Quién es quién es? —susurró Lucecita.
—Por la sombra… es alguien alta —dijo Helena.
—Mamá, la tía Isa y la tía Claudia son altas.
—También tiene el pelo largo.
—Mamá, la tía Isa y la tía Claudia tienen el pelo largo.
—Y muy buena figura.
—Mamá—…
—Ya, Lucecita, sabemos que las tres tienen buen cuerpo. No hace falta repetirlo.
Lucecita negó con fuerza:
—¡No no no! ¡Digo que la que viene ahora— es mamá!
Al oír eso, todas contuvieron el aliento y se tensaron más.
Tac, tac, tac…
Los tacones resonaron suavemente hasta que una figura plateada se acercó a la cama.
Era Roswitha.
León apretó el rostro al máximo, en modo estatua.
Dios… esta noche está siendo una completa “recolección masiva”.
Primero las pequeñas, y ahora aparece la grande.
¿Qué pasa? ¿Tú también conseguiste la pista de “único”, madre dragona?
Roswitha se inclinó, con el pecho al frente, y lo observó en silencio.
Luego alzó la vista hacia el reloj de la pared.
Exacto: 2:30 AM.
La reina sonrió con malicia y murmuró:
—León, dime… ¿la Piedra Negra—?
Pero a mitad de frase, se detuvo.
La sonrisa desapareció. Frunció levemente el ceño.
—Usar las dos y media de la mañana para sacarle información… es aprovechar demasiado los factores externos.
Roswitha se frotó la sien, pensativa.
Y finalmente, resopló suavemente:
—¡La reina no hace trampa!
—Pero… sería un desperdicio no aprovechar la ocasión. Al menos haré una preguntita.
León, por dentro:
¡Que no sea una pregunta rara! ¡Que no sea una pregunta rara! ¡MIS HIJAS ESTÁN EN EL ARMARIO DETRÁS DE TI!
—León… ¿tú estarías dispuesto…
Roswitha mordió suavemente su labio inferior. La luz de luna entraba por la ventana, tiñendo sus mejillas de un suave rosa.
Sus ojos plateados temblaron levemente mientras continuaba:
—…a tener otro bebé conmigo?
León: ¿?
Noa: ¿? pro
Moon: ¿? pro max
Helena: ¿? pro max super
Lucecita: ¡(´??)?
—¿Masaka…? ¡¿Voy a tener una hermanita en Aurorola?!
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