63
A partir del volumen 05, capítulo 06 en adelante — Aviso Importante:
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63 — Enfrentando el destino
—Compañeros, este es el lugar del examen de ascenso de hoy: el Bosque de la Luna de Pesadilla.
—Tras tres años en la división de jóvenes dragones, ya tienen la capacidad básica para cazar criaturas peligrosas.
—Y este examen evaluará de forma integral todo lo que han aprendido.
—La evaluación incluye caza, combate, trabajo en equipo y distribución de recursos.
—Ahora explicaré las reglas:
—Dentro del bosque hay criaturas peligrosas de nivel C, B y A. Cuanto mayor el nivel, menor la cantidad.
—El sistema será por puntos. Si derrotan a una criatura de nivel C, obtienen 10 puntos.
—Nivel B: 30 puntos.
—Nivel A: 50 puntos.
—Quien consiga 100 puntos en tres horas, pasa la prueba.
—Antes de entrar, la academia les ha entregado un cristal medidor de energía. Derroten a la criatura y usen el cristal para absorber su núcleo de energía residual. Eso contará como puntos válidos.
—¿Alguna duda?
Se hizo un breve silencio. Hasta que alguien alzó la mano.
—¡Profe!
—Adelante.
—Escuché de los alumnos mayores que los exámenes de ascenso de la división de jóvenes dragones antes no eran así.
—¡Sí, sí! ¡Yo también lo recuerdo! Se suponía que peleábamos contra personas con armaduras negras, y la puntuación se basaba en el desempeño del combate.
—¡Cierto! Ahora que lo dicen, ¡sí recuerdo eso de las armaduras negras! ¿Será que esta es la primera generación con reforma de examen?
—¡Qué maravilla, familia! ¡Nos gradúan y reforman todo! ¡Somos una generación bendecida!
—…
Los niños comenzaron a murmurar emocionados entre ellos.
Noa, de pie a un lado, escuchaba en silencio.
“Armadura negra…”
—¿No sabías eso, Helena?
Helena bajó la vista hacia su mejor amiga.
—¿Saber qué?
—“Armadura negra” era un apodo. Ese sujeto era extremadamente fuerte, ridículamente fuerte. Durante la guerra entre humanos y dragones, luchaba del lado humano y le dio muchísimos problemas a nuestra raza. Por eso la academia lo usaba como modelo para las pruebas, para que los jóvenes dragones se mantuvieran alerta.
—Ahh, con razón…
Helena, del clan de los dragones marinos, venía de una región pacífica, poco afectada por la guerra. No era raro que no supiera quién era ese tipo.
Aunque…
A decir verdad, Noa sí quería que hubieran mantenido el examen anterior.
Incluso si el “Armadura negra” del examen solo era un profesor disfrazado, ella aún quería ver con sus propios ojos a ese humano tan temido por los dragones.
—Entonces… ¿quién es más fuerte? ¿Tu papá o ese “Armadura negra”? —preguntó Helena con una sonrisa.
Sabía que su mejor amiga idolatraba a su padre. También había oído hablar de sus hazañas. Pero aun así, le daba curiosidad:
¿quién ganaría entre la leyenda viviente y el “hombre del traje negro”?
Noa respondió sin dudar:
—Obviamente mi papá es más fuerte.
Helena le acarició la cabeza con cariño, sin seguir con el tema.
La charla entre los alumnos se calmó, y el profesor retomó la palabra:
—Es cierto que antes usábamos la simulación con Armadura Negra como método de evaluación.
—Pero eso fue durante la guerra. En aquel entonces era necesario fomentar la conciencia de combate desde edades tempranas.
—Ahora, con el fin de la guerra, mantener ese modelo podría afectar las relaciones de paz entre ambas razas.
—Por eso, la academia ha reformado el examen.
—¿Lo entendieron todos?
—¡Sí, profe!
La paz entre humanos y dragones ya era un hecho anunciado hace tiempo.
De hecho, Noa había oído que los libros de historia para los próximos alumnos serían completamente reescritos.
¡Pobres generaciones futuras!
Aun así, había cierta frustración en su interior.
Con la guerra terminada, ¿quiere decir que nunca podría encontrarse con el humano más fuerte de la historia?
Si no lo veía, no podría pelear con él.
Una lástima…
—El examen comenzará en quince minutos. Pueden usar este tiempo para formar equipos.
Como era por parejas, por supuesto que las dos mejores amigas eligieron ir juntas.
Sin perder tiempo discutiendo, aprovecharon para repasar tácticas.
—Una criatura C vale 10 puntos, una B vale 30. Para llegar a 100 puntos, basta con derrotar diez C o cuatro B —analizó Helena.
Noa asintió, pero se la notaba pensativa.
—¿Qué pasa, Noa-chan? ¿Tienes otra idea?
—Antes de venir investigué un poco sobre el bosque. Aunque se dice que está lleno de peligros, la mayoría son de nivel C. Y no es que estén por todos lados.
—Cuanto más débil es la criatura, mejor se esconde.
—Si apuntamos a los de bajo nivel desde el inicio, podríamos perder mucho tiempo buscándolos.
—En cambio, los de nivel A son grandes y más fáciles de rastrear. Si derrotamos uno, ya tenemos 50 puntos. Luego con dos B más, estaríamos listas.
Al terminar su explicación, miró a Helena.
—¿Qué opinas? Si crees que es muy difícil, podemos ir a por los de nivel bajo, sin problema.
La estrategia de Helena era conservadora, como la mayoría elegiría.
La de Noa requería mayor nivel y era más arriesgada.
Por eso le daba la opción de decidir.
Después de todo lo vivido en el Gran Norte, la Reina del Rizo había madurado bastante.
Antes se habría lanzado de cabeza a por el bicho más fuerte, sin pensar.
Helena se mordió el labio con suavidad, dudó un momento, y luego asintió.
—Vamos con tu plan, Noa-chan. Busquemos un A primero y ganamos ventaja.
Los ojos de Noa brillaron.
—Pensé que dirías que no…
—¿Cómo crees?
Helena sonrió con los ojos cerrados.
—Sé que esperaste este examen desde hace tiempo. Más que pasar, tú quieres crecer. Así que, arriesgar un poco… está bien. ¡Más emocionante!
Tener a un amigo que te entiende, es lo mejor que puede pasarte en la escuela.
Helena siempre sabía lo que Noa realmente quería en su interior:
retos más difíciles, metas más altas.
Y estaba dispuesta a acompañarla a lo que fuera.
—Gracias, Helena —dijo Noa, sincera.
—Nada que agradecer. Vamos al punto de inicio.
—¡Sí!
Las dos caminaron juntas hacia la entrada del bosque.
Mientras esperaban el inicio, Noa fue arrastrada al espacio mental por su ancestra favorita.
—Qué amistad tan empalagosa… bleh.
La mujer de cabello blanco estaba sentada sobre el agua, con su larga cola doblada a un lado.
—Hmm.
Noa respondió seca.
Su ancestro aún no comprendía bien eso de la “amistad” o los “lazos afectivos”.
A fin de cuentas, un rey solitario no necesita nada de eso…
Eso lo dijo ella. No Noa.
Así que Noa ya ni intentaba explicarle la relación que tenía con Helena.
—Tch, ¿cómo es que te pones más fría mientras creces? —bufó su ancestro.
—Precio del crecimiento.
—…¿Podrías no decir cosas tan profundas con esa carita de niña?
Noa se encogió de hombros.
—¿Me trajiste aquí solo para burlarte de mi amistad y de mi cara infantil?
La dragona negó.
—Quería decirte que esta prueba se parece bastante al ritual de madurez de los dragones antiguos.
—Y me gustó tu estrategia. Ir a por los puntos grandes desde el inicio, sin perder tiempo. Así me gusta. Así debe actuar una hija del linaje de los dragones.
—Pero…
Su tono cambió. Se volvió severa.
—Una evaluación tan cercana a un combate real traerá imprevistos. Vas a tener que tomar decisiones por tu cuenta. No puedo ayudarte.
—Aunque la velocidad para acumular fuerza primordial ha mejorado, todavía estás muy lejos de activar mi forma completa.
—Además, usar mi poder aquí, lejos de los dominios dracónicos, podría alertar a los sirvientes del “Terror Final”.
—Así que…
—Lo sé —dijo Noa, firme—. Solo quédate ahí y obsérvame tranquila.
Su ancestro ya lo sabía. Aunque no lo dijera, Noa jamás le habría pedido ayuda.
Todo ese discurso era solo su manera indirecta de felicitarla por su plan estratégico.
Porque admitir algo así directamente no iba con el carácter de una Reina Primordial…
Cof cof…
—Entonces… haz lo que tengas que hacer, hija de los dragones plateados.
¡Enfrenta tu destino!
—…¡Es solo un examen! ¡No digas cosas tan épicas y vergonzosas de la nada!
—
XX
¡Adivina quién va a activar el “modo dios primate”!
¡YO!
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