78
A partir del volumen 05, capítulo 06 en adelante — Aviso Importante:
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78 Tal vez… un poco predecible
—¿Noa, eh…? Viejo amigo, por fin le toca entrar a tu alumna favorita.
Desde las gradas, el director Olette sonreía mientras observaba atentamente el interior del pabellón.
Ahí venía la pequeña figura vestida de negro, caminando desde la entrada con total calma.
Ni nervios ni emoción desbordada. Tampoco parecía intimidada.
Más bien… parecía alguien que iba camino a desayunar.
El subdirector Wilson, satisfecho, se ajustó sus lentes de marco único.
—Los mejores siempre salen al final.
Nunca se guardaba elogios para Noa ni para la familia Melkvei.
Este tipo de escenas nos recuerdan algo importante:
La primera impresión lo es todo.
Hay parejas —y los hijos de esas parejas— que, con solo verlos una vez… ¡uno ya los puede shippear para toda la vida!
Olette sonrió con complicidad y dijo:
—Ya que hablamos del “último turno”, no sé si lo has notado, viejo amigo.
—¿Notado qué?
—Que por culpa del incidente con Adam, este año tuvimos que reiniciar el antiguo formato del examen con “armaduras negras”. Pero el próximo año, definitivamente no podemos permitirnos otro error así.
Mientras hablaba, seguía mirando a Noa con una expresión que mezclaba orgullo y esperanza.
—O sea que, hoy, estamos presenciando la última evaluación de combate con armadura negra en la historia de la Academia Saint Heath. Y Noa… es la última estudiante en presentarse.
—Cada cruce, cada golpe que intercambien hoy, hará de este cierre algo mucho más memorable.
—Viejo amigo… nuestros estudiantes este año son excelentes, sí. Pero aún ninguno me ha hecho pensar: «¡wow!»
—De verdad espero que Noa me dé una sorpresa.
Escuchándolo con atención, era evidente que Olette tenía grandes expectativas puestas en ella.
Wilson entrecerró los ojos, observando a Noa, que ya se había colocado en el centro del pabellón.
—La dará. Ella nunca decepciona.
—
Clac… clac…
Las botas metálicas resonaban con cada paso sobre el suelo.
La armadura negra entró lentamente, hasta detenerse a unos diez metros de Noa.
La luz del techo iluminaba el pecho de la armadura, haciendo que brillara intensamente.
Noa lo observó en silencio, algo intrigada.
“Es solo una armadura de utilería… ¿por qué se ve tan pulida y hermosa?”
Era difícil no notarlo. Incluso Noa lo encontraba curioso.
—¡Preparados ambos!
El profesor del examen se llevó el silbato a la boca.
Noa sacudió la cabeza para alejar pensamientos inútiles.
Adoptó una posición ofensiva: rodillas flexionadas, cuerpo inclinado, lista para cargar.
Un segundo después, el silbato sonó.
La última batalla del examen… comenzaba oficialmente.
El pitido se mezcló con un chillido de ave agudo, mientras una ráfaga de relámpagos azules se activaba.
¡Noa había salido disparada!
—Ataque rápido típico del linaje de los dragones plateados, combinado con un estallido de “Carga Eléctrica”. Una apertura agresiva. Buena elección.
—Aunque la estrategia clásica de los libros dice que hay que observar primero… con magia de rayo tiene sentido hacer lo que hizo ella.
—Esa postura inicial me suena… ¿la he visto antes? Mmm… no logro recordarlo…
Mientras hablaban, los jueces iban anotando y discutiendo las técnicas de Noa.
Incluso los “tanques negros” que ya habían terminado estaban mirando atentos esta última pelea.
—¡Eh, 9527, ¿qué haces ahí parado?! ¡Muévete ya!
—¡Pana, dale! ¡No te congeles ahora!
—¡Ey! Que si fingís que dejas ganar, te descuentan el bono, ¿eh?
…
Afortunadamente, ni Noa ni 9527 eran del tipo que se distrae con el bullicio externo.
9527 seguía inmóvil en su lugar.
La distancia de diez metros se borró en un parpadeo. Noa ya estaba frente a él, envuelta en rayos.
Finalmente, justo cuando el relámpago estalló contra su pecho, 9527 se movió.
Giró apenas el cuerpo. Esquivó el golpe sin esfuerzo.
Y antes de que Noa pudiera retroceder, le sujetó la muñeca.
Dada la diferencia de tamaño, podía levantarla como a una muñeca de trapo.
Miró de reojo los sacos de arena cerca del borde del campo —puestos ahí para amortiguar a quienes salieran volando—, y sin dudar, giró sobre sí mismo y lanzó a Noa directo hacia ellos.
¡BOM!
Noa se estrelló contra la pila de sacos, dispersándolos por el suelo.
—¡Por la madre, compa! ¡Con más cuidado!
—¡Que sí, que fingir que pierdes es malo! ¡Pero matarla también te descuenta el bono, bro!
…
—¿No dijimos en la junta de personal que había que medir la fuerza? ¡Y lo ensayamos varias veces!
—Recuerden el nombre: 9527. Terminando el examen, vamos a hablar de su bono.
—Para mí, el nivel estuvo bien.
—¿Ah sí? ¿Por qué?
—Porque se trata de Noa. Ustedes no la tuvieron como alumna, pero yo sí. Y se los aseguro…
La que hablaba era la tutora de Noa durante dos años. Miraba con confianza a la pequeña que intentaba levantarse entre los sacos.
—Entre todos los estudiantes de la división infantil… ella es la mejor. Esto no va a quebrarla.
—
Noa se quitó los sacos de encima y se puso de pie.
Estaba encorvada, con los brazos colgando flojamente. El cabello le cubría la cara.
Los profesores no lo notaron, pero 9527 sí: una ligera presión de dragón comenzaba a emanar de Noa.
—Te voy a…
Noa dio un paso al frente, saliendo del montón de sacos.
—¡… destrozar!
Ambas manos reunieron electricidad a gran velocidad.
La pequeña figura salió disparada como un proyectil.
9527 se sorprendió. Dio medio paso atrás, murmurando:
«Hijita, esta armadura es original, carísima… ¡no me la destruyas de verdad, por favor!»
Pero ya tenía a Noa encima otra vez.
Esta vez, usaba rayos en ambas manos para bloquear cualquier movimiento lateral.
Sin embargo…
—Tus ataques… siguen siendo algo predecibles.
Una voz grave sonó bajo el casco.
Noa se dio cuenta de inmediato: estaba modificando su voz.
Aun así… había un deje familiar. Algo dentro de Noa le resultaba conocido.
Y además… para que ese tipo pudiera decir que sus ataques eran “predecibles”, significaba que conocía bien su estilo y hábitos de pelea.
Noa frunció el ceño, sacudió la cabeza y dejó de pensar en eso.
—Ok… entonces probemos con esta.
Reunió rayos otra vez en su mano derecha.
9527 pensó que iba a repetir el mismo truco… pero de repente, una daga corta eléctrica apareció en su mano izquierda.
Magia de Rayo nivel B: Espada de Relámpago.
—¡Voy!
¡Tercer ataque!
La velocidad era igual de feroz. Noa apareció frente a él en un parpadeo.
9527 se inclinó hacia atrás, analizando su postura.
Si solo fuera doble rayo, podría esquivarlo fácil… pero la combinación con una espada cambiaba todo.
Incluso para él… era complicado.
—Ya veo. ¿Ataque falso con rayo, golpe real con la espada?
Eso pensó.
Pero se equivocó.
¡ZAS!
Primero esquivó la espada…
Y luego —¡bam!— el rayo fue directo al pecho.
—¡Maldita sea, qué rápida…!
En realidad, el ataque principal era el mismo rayo de siempre. Solo que esta vez, lo había disfrazado como distracción.
9527 apenas logró esquivarlo torciendo el torso con toda su fuerza.
Aun así, la electricidad rozó su armadura, dejando una marca.
Y con eso, Noa quedó más cerca que nunca de él.
Al mirar de reojo su pecho…
Vio algo extraño.
Justo en el lado izquierdo de la armadura…
Había un pequeño agujero.
—¿Eso es…?
Noa abrió mucho los ojos.
Oh no.
Se armó.
La batalla familiar está a punto de comenzar.
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